CUCHILLOS, GOLPES Y CAMBIOS TRAS LA DERROTA ELECTORAL

Daños colaterales

Nota de tapa » 01/12/2012

Las Elecciones del 27 de octubre siguen dejando secuelas: a la violencia en un Plenario entre tres agrupaciones oficialistas se le sumaron los cambios en el gabinete. El Intendente Pereyra, nervioso y preocupado por el futuro de su proyecto político.

Sigue el tsunami político en Florencio Varela, tras la dura derrota sufrida por la lista oficialista en las pasadas Elecciones de octubre.

Los «estados alterados» de los que hablábamos tras las PASO se intensificaron con la derrota de la lista de Julio Pereyra en las generales.

Apenas 48 horas después de los comicios, en un Plenario del que iba a participar Diego Bossio, el titular de la ANSES, tres sectores del pereyrismo se enfrentaron a golpes y cuchillazos, dejando heridos y destrozos en el Club Nahuel.

Advertidos de lo que acontecía, Pereyra y Bossio desviaron su camino y no estuvieron presentes en la tremenda batahola, que inclusive siguió afuera de las instalaciones del club, y hasta incluyó un atentado a la sede del Sindicato de Trabajadores Municipales, que conduce el también concejal Darío D‘Aquino.

La pelea, se desató entre militantes de la agrupación «8 de Noviembre» que responde a ese gremio, la «30 de Marzo», columna histórica del Intendente Julio Pereyra y la «17 de Octubre», de Francisco «Chicho» Basile.

Varios de los presentes aseguran que durante la trifulca también se exhibieron armas de fuego.

Ya en noviembre, Pereyra dio un fuerte golpe de timón, aceptando ocho renuncias en su gabinete. Entre ellas, la más significativa es la del Secretario de Gobierno, Dr. Andrés Watson. Watson, que asumió su banca del Concejo Deliberante, venía siendo el «Intendente en los hechos» desde hacía años, ya que no sólo suplía la acción del jefe comunal, habitualmente lejos de Florencio Varela por sus tareas en la Federación Argentina de Municipios y la FLACMA, sino que era la persona encargada de atender cada reclamo que llegaba a la Comuna, recibiendo cara a cara a los vecinos por la cuestión que fuera.

Visto con recelo por el entorno histórico de Pereyra, Watson, un profesional del Derecho, trabajador y con las luces suficientes para ser algún día Intendente, era considerado una amenaza por muchos que buscan ser los sucesores del veterano caudillo.

Tan clave y difícil es el puesto que el lúcido abogado venía ocupando, que aún no se designó a su sucesor, estando a cargo, transitoriamente -para la firma- la Dra. Andrea Romina Pérez.


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