El tren del olvido

Edición Impresa » 01/05/2013

Cuando se fundó la Ciudad de La Plata , en 1882, la historia de los ferrocarriles cambió.

La Provincia , que era propietaria entonces del Ferrocarril Oeste, se empeñó en construir un ramal que cruzó al del Ferrocarril del Sud.

 

A partir de allí, los propietarios del Ferrocarril del Sud vieron la oportunidad para unir su línea con la del Oeste, y competir con el Ferrocarril Buenos Aires-Ensenada (actual vía Quilmes).

 

Así comenzó a escribirse la historia de un ramal que pasaba por Florencio Varela y llegaba a la capital provincial, y que sumaría estaciones y apeaderos intermedios. Finalmente configurada unas décadas más tarde, el trayecto era: Florencio Varela, Zeballos, Bosques, Gutiérrez, Vucetich, Villa Elisa, City Bell, Gonnet, Ringuelet, Tolosa y La Plata.

 

En los años ’40, y pese a estar golpeada por los efectos negativos de la devaluación del Peso Moneda Nacional en los años previos, y la competencia del transporte automotor, el Ferrocarril del Sud era la compañía más grande del hemisferio sur, y el servicio interurbano en lo que hoy conocemos como el Gran Buenos Aires era el más importante.

 

En 1948, tras las negociaciones de sus propietarios para vender el Ferrocarril del Sud, el gobierno de Juan Domingo Perón se hizo cargo de la administración de la empresa, estatización mediante, naciendo así el Ferrocarril General Roca.
 

 

En la década del ’60, por su parte, mi papá me dice que se podía realizar el trayecto entre Florencio Varela y La Plata en un lapso de 25 a 35 minutos, por supuesto, sin cambiar de formación entre ambos puntos.

 

En 1989, un amigo del barrio que cursaba en la misma escuela que yo, un día me propuso “ratearnos” porque quería evadir su clase de inglés. Fuimos a La Plata y volvimos en una tarde. Ya entonces los ferrocarriles no operaban como antaño, y desde nuestra ciudad fue necesario realizar escalas y cambio de tren en Bosques, y luego en Villa Elisa, pero sin embargo, el viaje era el de siempre, el “directo”, sin apelar al ramal Vía Circuito.

 

En los años 90 me tocó viajar a La Plata para estudiar. Entonces, había pasado la mano privatizadora de Carlos Menem por el sistema ferroviario. El viaje “directo” a La Plata ya no existía, y debía emplearse el “Vía Circuito”; es decir, desde F. Varela hasta Berazategui, y allí combinar con el tren que llegaba desde Plaza Constitución. El viaje demandaba unos 60 a 70 minutos, cuando se tenía la suerte de que una y otra formación coincidieran. De lo contrario, había que sumar una espera de unos 20 minutos.

 

Como si la línea del progreso la estuviéramos viendo en el sentido inverso, hoy no sólo sigue sin utilizarse el trayecto directo a  La Plata , sino que además son necesarios tres trenes: De Florencio Varela a Bosques, de Bosques a Berazategui, y de Berazategui a la capital provincial.

 

A diferencia de los 90, el “Transporte Público”, como reza la iconografía del Ferrocarril Roca, rara vez coincide en los cambios de formación, por lo que un trayecto simple y sencillo entre nuestro distrito y la cabecera bonaerense puede demandar hasta dos horas.

 

Las persona de menores recursos, los trabajadores, y hasta quienes deben descender en alguno de los destinos intermedios, obviamente están condenados a viajar mal.

 

Decadencia

 

 

 

No nos detendremos aquí a repasar el deterioro del sistema ferroviario, que comenzó con el gobierno de Arturo Frondizi, y se fue profundizando lentamente. La última dictadura se ensañó duramente con los ferrocarriles, cerrando centenares de kilómetros de vías de ramales interurbanos, y finalmente la administración de Raúl Alfonsín no contó con la fuerza necesaria para revertir los daños.

 

El menemismo aportó la estocada final: se cerraron todos los servicios y se procedió a su privatización. El “Roca” pasó a manos de un conglomerado de empresarios, a poco de iniciado el proceso de concesiones, y se eliminó el trayecto directo entre Constitución y La Plata “Vía Témperley”. Durante un lapso de tiempo, los trenes sólo llegaron hasta Bosques. Luego se incorporó el servicio “Vía Circuito”.

 

 

 

(ver nota completa en la edición de papel)


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