El tornero que le ganó a la burocracia

Edición Impresa » 01/07/2014

Cansado de espera por 5 años una prótesis del Estado, se la hizo el mismo.

«Le escribí al gobernador Scioli y no me dió pelota», Dijo Isidoro Gutierrez a Mi Ciudad.

 

Cuando al tornero mecánico Isidoro Gutierrez (56) la vida le puso por delante el obstáculo de afrontar el corte de su pierna por culpa de la diabetes, jamás imaginó que él mismo luego de reponerse, iba a poder superar el calvario, que de no tener parte de un miembro inferior, pasó a ser el suplicio de esperar por cinco largos años la prótesis que le correspondía y que jamás le dieron. Hasta que un día, harto de ir y venir, reclamar y pedir, entró a su galpón y en menos de una semana se fabricó el artículo ortopédico que lo devolvió a la vida normal.

 

«Primero me cortaron los cinco dedos de mi pie izquierdo y después lamentablemente se me infectó la pierna derecha -comienza diciendo Isidoro a Mi Ciudad- hará más o menos cinco años en 2009. Gestioné la prótesis tal cual me correspondía a través de la Obra Social «Profe» en el mismo Hospital Mi Pueblo y supuestamente en un mes iba a estar. pero nada. Hablé con un técnico que me prometió que me la iban a dar a través de su gestión más rápido, pero pasaban los meses y nada».

 

A los dos años de reclamar ya la respuesta era la misma «Pasó a compras, pasó a compras» y la prótesis brillaba por su ausencia. «Yo reclamaba todos los meses, ya me conocían todos (sonríe), un día me pidieron la historia clínica, se las presenté y ni con eso… Llegó un momento que ya me atendían mal, me decían que lo que me dieron en el Hospital Evita Pueblo de Berazategui donde me hicieron la operación tampoco servía… Le escribí una carta al Gobernador Scioli pero ni pelota hasta que un día me dijeron que no había nada que hacer, que si quería empezara todos los trámites de vuelta… Los mandé a pasear a todos y decidí ir y comprarla yo…. Fui a una ortopedia en la calle Belgrano, me dijeron que si tenían y que valía tres mil pesos, cuando la fui a comprar había subido a cuatro mil, y como no tenía la plata esperé a juntarla, llamé para ver si la seguían teniendo y me dijeron que había aumentado a seis mil…. Ja, se querían pasar las fiestas con mi plata…(ríe) y ahí mismo en la ortopedia pedí verla, la vi y era un desastre. ¿Seis mil mangos esta porquería?, pensé, así que volví a la casa, entré a mi galpón y la empecé a hacer yo», comenta Isidoro con absoluta normalidad como si hubiera hecho prótesis toda su vida.

 

 

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