UNA AVENTURA CULTURAL

Varela Matsuri

Cultura » 01/06/2016

Recorrer el campo de la Asociación Japonesa en cada Varela Matsuri es una aventura cultural. Mientras el aroma de las delicias enhebradas en los brochettes gana el ambiente y tienta al recién llegado, decenas de chicos caracterizados como animés, desde el Sin Cara de “El viaje de Chihiro” hasta Kaneki de “Tokyo Ghoul”, se cruzan por todas partes y muchos piden tomarse fotos con ellos. Sobre el escenario, están los jóvenes golpeando con furor y pasión esos tambores que cuentan la milenaria historia de la tierra del Sol Naciente y del otro lado, los más maduros, tomando sopa de chivo o midiéndose al gateball.
La gente va y viene sin parar. Es imposible no encontrarse con algún conocido en la que desde hace años, es una de las más esperadas fiestas de nuestra comunidad. Por ahí se ve a un abogado veterano, reposando después de la recorrida, y a punto de entrar en estado de somnolencia luego del almuerzo, y allá aparece el matrimonio que, previendo la falta de lugar para sentarse ante la imaginable multitud, se trajo sus propias sillas y mesita al encuentro.
El día acompaña, hace calor, está lindo, ideal para una actividad al aire libre. Para comer, hay de todo. Comida criolla, hasta empanadas, y por supuesto, comida japonesa. Sushi, langostinos rebozados… Algunos pasan caminando y a la vez, intentando tomar el infaltable udon con palitos… Pero se olvidan que los palitos nunca pueden levantar una sopa, por espesa que esta sea… Y que cuando los fideos y el kanikama ya se terminaron, habrá que tomar el plato con las dos manos y simplemente, beberlo, aun arriesgándose a volcarse… o quemarse un poco.
Todos se detienen para observar la muestra de artes marciales. Equilibrio, control, flexibilidad y caballerosidad deportiva son enseñadas con paciencia oriental y deslumbrante talento.
La fiesta dura hasta bien entrada la tarde. Hubo de todo. Música, destrezas, venta de artesanías y productos importados. Muchos se llevan sus recuerdos. Alguna muñequita kokeshi, galletas de la fortuna, salsas de soja, un origami, o gorritos de Pikachu o Totoro.
Ahora solo queda esperar… Hasta septiembre. Con el segundo Matsuri del año. Y que duda cabe, ahí estaremos.


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