“No quiero que La Campora use el nombre de mi padre”

Edición Impresa » 01/12/2016

Yamila O´Neil vive en Zeballos y es docente de la Escuela 31 de Florencio Varela. Cuando solo tenía 7 meses de edad, su padre, Heber Eduardo O´Neil Vázquez, fue detenido y luego desaparecido por la dictadura militar. Heber había llegado de su Uruguay natal, conoció a Carmen Cianciaruso, de quien se enamoró, y con ella tuvo a su única hija. Los restos de Heber fueron identificados y depositados en un cementerio en 2013. Tres años más tarde, Yamila descubrió que el nombre de su padre estaba siendo utilizado por un “Centro Cultural” de Villa del Plata al que desautoriza para hacerlo. Esta es su historia.

 

-Contanos quién fue tu padre…

 

-Mi papá era uruguayo, y llegó a Argentina cuando tenía alrededor de 18 años. Venía con una trayectoria de militancia allá, donde había sido tupamaro. Acá se identificaba con los partidos de izquierda, nunca fue peronista. Conoció a mi mamá y al poco tiempo nací yo. Desapareció el 20 de enero de 1977, cuando yo tenía siete meses. No fue el único caso en la familia, porque también desapareció la esposa de un tío de él, Lucía Gándara, a quien la secuestraron en Zeballos.


-¿A qué se dedicaba?


-El era camionero de Bodegas Crespi. Se lo llevaron de la plaza de La Paternal con tres amigos uruguayos, porque se les rompió el camión. Mientras dos lo estaban arreglando, los otros se pusieron a jugar a la pelota. Y como estaba prohibido jugar a la pelota ahí, los detuvieron. El era el único que tenía documentos, pero lo incomunicaron. A los demás los soltaron, a él no. Lo incomunicaron y no se lo vio más. Sí sabemos que su recorrido terminó en La Matanza. Sus restos se encontraron en el cementerio de Lomas. Yo había aportado sangre para el ADN.

-¿Fue guerrillero?


-No estaba metido en la guerrilla, lo suyo era solo ideológico.


-¿Qué fue lo que pasó después?


-Desde que aparecieron los restos de mi papá, mi mamá no está bien psiquiátricamente. En ese momento la empezó a frecuentar gente que iba con la bandera de los derechos humanos y se abusó de su inocencia. Después supe que era gente que colaboraba con la Municipalidad. Y me enteré que hicieron una especie de acto, pintaron todo el nicho donde están los restos de mi papá, y hasta le pusieron una leyenda de La Cámpora. Mi mamá nunca permitió que figurara La Cámpora ahí. Y yo tampoco lo autoricé. Si hubieran dicho que eran de La Cámpora mi mamá nunca hubiera hablado con ellos.


-¿Cómo te enteraste del uso del nombre de tu papá?


-Ví una publicación en Facebook que decía que “el Centro Cultural Eduardo O Neil” había colaborado con una escuela. Me metí en la página, ví que encima el apellido estaba mal escrito, y les escribí. La persona que me contestó, dijo llamarse Melisa, y me dijo que el nombre del Centro era “un homenaje a un escritor uruguayo que había desaparecido durante la última dictadura militar”. Les dije que no era así, que mi papá no había sido escritor, sino obrero, y me dijeron que iban a ir a hablar a mi casa. Fue una mujer, Angélica Martínez, con su esposo, José Luis, hablaron con bastantes malos modos y se fueron ofendidos diciendo que “yo quería ocultar la historia de mi padre”.


-Vos nunca autorizaste a que utilicen el nombre…


-Yo lo que lamento es que no me hayan consultado. Yo no quiero que el nombre de mi papá esté siendo utilizado por una agrupación política. Si fuera para una escuela, una biblioteca popular, o una plaza sería distinto. Pero no por una agrupación de La Cámpora, ni ninguna otra. Yo no quiero que relacionen el nombre de mi papá con una agrupación política. Ni que usen su nombre para obtener algún beneficio. Hasta están utilizando su imagen, un dibujo hecho sobre una fotografía que deben haber levantado de mi Facebook.

 

El “Centro Cultural Eduardo O´Neil” tiene una página de Facebook con una escasa adhesión, de apenas 328 seguidores, continúa con una “l” de más en el apellido de quien pretende homenajear, y por su hubiera alguna duda sobre su posición política, publicó en la víspera de la visita de la ex Presidente Cristina Kirchner a la Jauretche, el mes último la siguiente invitación: “Muy buenos días a todos y todas....desde el centro cultural recordamos que el día de mañana jueves 10 a las 17 hs se va a estar presentando en la UNAJ (Universidad Nacional Arturo Jaureche) una persona que nos enseñó a pensar y sentir la política de otra forma....hacernos partícipes de un verdadero cambio social, y que las universidades pertenecen a los hijos de los trabajadores....sumate a la batalla kultural (SIC) y copemos Unaj... Dejamos un temaso (SIC) de una gran banda que sabe y reivindica lo que canta y el día que el pueblo tomó la palabra el sistema se estremeció....El Noi del Sucre”.

 

Las dos variaciones idiomáticas, una “s” en la palabra “temazo” y una “k” en la palabra “cultural”, son obra de los responsables del sitio en cuestión.


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