Varela no es joda

Opinión » 01/01/2017

Por Nahir Haber

«Puto el que lee» decía el grafiti que acompañaba el dibujo de una nena medio gorda de Boccuzzi esquina España. Le pregunté a mi papá qué significaba eso que estaba escrito en todas partes y él me dijo «eso no más, son grafitis donde la gente pone lo que piensa».

Según algunos medios españoles soy de la generación «Y», mi rol en este mundo es «orientar mi vida profesional hacia un mundo tecnológico». Los nacidos a fines de los ´80 hasta mediados de los ´90 somos hijos de la generación «X» que responde al slogan «trabajar duro y ser felices con sus propias vidas». Somos la generación de transición de lo analógico a lo digital, la que utilizó más tipos de tecnología para entretenimiento. La que jugó a la rayuela y también con la consola «Family», la que se rateaba de la escuela para entrar a los cibercafés, un lugar «lleno de drogadictos, nerds o gordos con granos que miran pornografía» según la mirada de mis padres, los «X». Somos los que querían estar todo el tiempo conectados a Internet mientras alguien nos insultaba porque quería usar el teléfono y oía de fondo el ruido de frituras.

A partir del ´95, cuando nace la generación «Z» o los nativos digitales, en Varela estaba surgiendo la primera red social digital a partir del Blog «VARELAESJODA.COM». En este contexto de resistencia e incertidumbre por el advenimiento de la tecnología, alguien creó un espacio de identidad y hermosa desigualdad en el que los vastos recursos analógicos no resolvían la dificultad de la expresión.

Varela es joda era una página que tenía un Ranking famoso con categorías (siempre físicas) como «mejores patis, mejor culo o mejor boca, la mas fea, la mas trola, el más lindo» que hoy seguramente estarían prohibidas o por lo menos cuestionadas. Podías subir el nombre y apellido de varelenses con posibilidad de votar y mejorar el puesto en el ranking. Todos entrábamos desde un seudónimo y votábamos porque nos causaba gracia que todos estemos mirando eso en ese momento pero en realidad ninguno se observaba porque no teníamos espacio.

Para los X y los Z siempre fue más fácil. A nosotros los Y nos dieron un arma que no sabíamos como manejar. Pero como las mejores cosas de la vida no vienen con manual de instrucciones, Varela es Joda vino a rellenar una vacío de poder mientras perdíamos decisión sobre nuestras propias categorías. Ahí donde la conciencia era difusa y algunas nos vestíamos con la remera de nuestros hermanos hombres para no entrar en ese ranking de las tetas.

El problema para los X era un pibe que hizo un blog donde 50 mil adolescentes sacaban chispas escribiendo grafitis virtuales para expresarse. El problema para nosotros los Y, eran los mayores progres que nos calificaban y temían por el orden natural y el dulce desarrollo de la generación de los cibercafés cerca de las escuelas.

Un molde que no encaja, algo que se rompe. Una generación que lo quiere reparar, otra que lo quiere soltar. A veces las cosas que se rompen no tienen arreglo. A veces eso es lo mejor que nos puede pasar. Hay ámbitos que no son para ciertas voces. Todas las generaciones posteriores son la degeneración para los ojos de quien juzga y no acepta.

Vos sos el otro.


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