Escuela de Arte: resistir y luchar

Edición Impresa » 01/07/2017

En el centro de nuestra localidad, sobre la calle San Juan al 122 entre Monteagudo y España, desde finales de los años ochenta funciona la Escuela de Arte Republica de Italia, conocida mejor por sus siglas, EARI, un centro de aprendizaje gratuito que se desempeña tanto en disciplinas visuales cómo musicales, formando día a día a gente de todas las edades en sus respectivas carreras. Como parte del folklore varelense en lo que respecta a instituciones públicas, hoy el edificio presenta un estado deplorable convirtiéndolo en un peligro constante para los 300 docentes y 1500 alumnos que concurren en la semana. También es un edificio alquilado. A continuación, se presenta un repaso sobre los distintos problemas que presenta el establecimiento.

 

Empiezan los reclamos

Mayo de 2012 fue el punto inicial de las protestas a gran escala, debido a la suspensión de las clases por parte del inspector de la Dirección de Educación Artística en ese tiempo, Sergio Ameti. La escuela tuvo un principio de incendio y fue declarada en peligro de derrumbe. Los alumnos, descontentos con la idea de perder un año lectivo y la falta de soluciones, decidieron tomar la escuela por varios días.
Finalmente se acordó con las autoridades del Consejo Escolar continuar las clases en otras escuelas cercanas, entre ellas, el Centro de Formación Laboral N°1, ubicado en la esquina de Venezuela y Vicente López, barrio de Villa Vatteone. Eso sí, el edificio sólo tuvo arreglos superficiales y cómo es sabido, esas cosas luego de un tiempo se hacen notar solas, destacandose una escalera anti incendios que se ubica en el exterior del edificio que no pareciera ser la mejor opción de escape en caso de un imprevisto. Tampoco cuenta con salida de emergencia.
Supuestamente las autoridades municipales habrían acordado ceder un terreno en el barrio Ardigó, perteneciente a las redes del ferrocarril. Hubo un lavado de manos al asumir que el acuerdo por el sitio debía discutirse con el Ministro de Transporte de ese tiempo, Florencio Randazzo. Todo quedó en la nada.

 

Promesas de campaña

2015 fue un año marcado por las elecciones políticas, ¿Qué es lo que no puede faltar en un año electoral? : promesas de campaña. El intendente Julio Pereyra se comprometió ante docentes y estudiantes a entregar la superficie de la Colchonería Sueño Estelar, ubicada sobre Hipólito Yrigoyen, a dos cuadras de la Curva de Berraymundo, pronosticando los inicios de la obra para 2016. Usando la excusa de no poder firmar documentos debido a la “veda electoral”, se negó a firmar un acta de compromiso. Una semana más tarde la concejal del Frente para la Victoria, Amancia Báez, firmó a nombre del intendente, reafirmando su promesa… Es julio de 2017, y no hay avances.

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