Hay rival para octubre

Nota de tapa » 01/09/2017

Las recientes Elecciones PASO tal vez hayan marcado un quiebre en la historia política varelense.
Más allá del previsible triunfo de Daniel González, el candidato de Julio Pereyra en la general, la contundente victoria de Pablo Alaniz en la interna de Cambiemos parece haber pasado a retiro a algunos históricos dirigentes del peronismo como Dardo Ottonello y Gualberto Ríos.
No debe perderse de vista que, de los seis candidatos más votados en las PASO, cinco formaron parte en algún momento del equipo de Pereyra.
La diferencia del sector de Alaniz sobre su oponente fue tan sorpresiva como contundente y debe leerse con la claridad que implica: la gente votó una renovación. El derrotero de Ottonello, que fue funcionario de Pereyra, y luego pasó a ser opositor, primero con De Narváez y luego con Sergio Massa, hasta recalar en Cambiemos, de algún modo agotó a los votantes, que optaron por un verdadero cambio.
La alianza con el alicaído radicalismo local tampoco le aportó mucho a los portadores de la «pata peronista» de Cambiemos. En agosto, su lista sacó menos votos que en las Elecciones de 2015. En aquel año, como candidato a Intendente, Ottonello obtuvo 43.729 votos, contra los 70.851 de Pereyra. Ahora apenas llegó a 14.889.
En Alaniz, muchos varelenses vieron a una alternativa joven y diferente, que como principal virtud, -y no es poco- puede mostrar que nunca trabajó con Pereyra. En su figura– de su conducta en estos dos próximos años depende- pueden aglutinarse los votos que en 2019 intenten cambiar el color de la administración local. No debe soslayarse el hecho de que mucha gente está esperando disponer de un auténtico «voto útil» para terminar con tres décadas de abandono y atraso en nuestra ciudad.
Por el lado del oficialismo, el festejo de González contó con un aliado inesperado: la adhesión de La Cámpora a Héctor Salatino resultó un salvavidas de plomo para el otro ex funcionario pereyrista. Quien venía en forma ascendente postulándose como recambio kirchnerista en el distrito terminó lejos de sus previsiones y deberá contentarse con incluir algunos de sus candidatos en la lista de Unidad Ciudadana que encabece el «hombre de las finanzas» del Municipio. El explícito apoyo de nada menos que Máximo Kirchner, que vino dos veces en la campaña a participar de actos de Salatino, no logró torcerle el brazo al siempre ganador aparato de Pereyra.
Muy extraño resultó lo acontecido con Daniel Zisuela. El candidato de Massa y Stolbizer prácticamente no hizo campaña en las PASO. No sólo no abrió ningún local partidario, sino que tampoco organizó grandes actos ni pegó afiches en la ciudad. Tal vez porque la lista no tenía interna, o por el desmesurado protagonismo del «Lagarto» Olmedo, que hizo una multitudinaria y bizarra reunión con Sergio Massa y Carlitos Balá para un vergonzosamente politizado «Día del Niño».
Pese a todo, le alcanzó para el cuarto puesto en la tabla de los comicios. No parece suficiente para obtener bancas en el nuevo Concejo Deliberante.

Tony Suárez tuvo un papel digno con su sexto puesto, no lejano de lo que su sector, Cumplir, midió en todo el Conurbano. No obstante, su esperanza de seguir como concejal se desvanecerá si estos números se repiten en octubre.
Detrás quedó la Izquierda, esta vez con el novel candidato Tito Pazos, en lo que también parece un retroceso comparándolo con los números históricos del sector a nivel local.
Terminadas las PASO, la política varelense se reacomoda y mira a octubre con esperanzas de cambio.
Quedarán solo cinco listas: Unidad Ciudadana, Cambiemos, 1País, Cumplir y el Frente de Izquierda.
González será concejal y sueña con ser el próximo Intendente. Claro que para eso tendrá que lidiar con Andrés Watson. En el sillón solo podrá entrar uno de ellos.
La gran batalla de 2019 será entre quien gane esta puja del oficialismo por un lado, y quien sepa juntar a toda la oposición, por el otro.
Y justamente es Alaniz, que también será concejal desde diciembre, quien puede capitalizar ese caudal de votos anti-pereyristas que deambulan sin rumbo desde hace años. Lograrlo o no dependerá de las decisiones que vaya tomando desde ahora mismo.


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