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José Luis Barboza, el intendente obrero

Edición Impresa » 02/12/2017

Habla 31 años después y dice: “me fui porque no quería ser un idiota útil ni instrumento de la ambición de nadie”.

A los casi 64 años, que cumplirá el 10 de este mes, José Luis Barboza vive sobre la calle Monteverde, en una humilde casa de un barrio obrero, en el límite de Florencio Varela con Almirante Brown, un complejo habitacional en cuya organización él tuvo mucho que ver, aún con la oposición del Intendente Julio Pereyra. Fue uno de los primeros concejales en la vuelta de la Democracia, en 1983, y junto al Dr. Félix Catalá, su par de bancada justicialista, trabajó en un Plan de regularización de tierras fiscales que permitió que varios predios fueran utilizados para hacer escuelas, jardines y centros de salud. Cuando la guerra entre «Chicho» Basile y Julio Carpinetti derivó en la destitución de éste último, en 1986, asumió como Intendente, cargo que ejerció durante un año. Desde entonces, nada se supo de él y no volvió a vérselo en reuniones políticas y mucho menos como aspirante a algún cargo.
Tres décadas más tarde, Barboza se ve más distendido. Sigue viviendo de su trabajo, y cada día sale a las cinco de la mañana hasta Ezeiza, para hacer tareas de electromecánica en la casa de un Ingeniero. El sencillo interior de su vivienda contrasta con la lujosa vida que llevan muchos funcionarios y ex funcionarios varelenses. Vive con seis de sus diez hijos, y desde hace 25 años está junto a Patricia Gamarra, la atenta mujer que nos recibe con café, té y algunas cosas dulces cuando lo visitamos para hacerle la primera entrevista desde que dejó la Intendencia.
-¿Era peronista de familia?
-Sí. Mi vieja era muy peronista. Y yo tenía una militancia muy activa en la juventud. Era radioaficionado y miembro del Radio Club de Florencio Varela, fabricaba televisores, pero mi debilidad era la política, el campo social. Yo tenía unas treinta y cinco unidades básicas en diversos barrios, como Villa del Plata, Mayol, Villa Mónica… Teníamos compañeros como Del Nista, Cacho Vaccaro, el Negro Barraza, De Rosa… A De Rosa, que era el padre de Jorge, le decíamos «el Tío», gente que nos nutrió, gente muy honesta… De Rosa tenía una sola garrafa en su casa y una vez vinieron los chicos de un club porque se habían quedado sin tomar la leche, así que sacó la garrafa y la llevó al club para que tengan su bebida caliente en ese invierno… Hacíamos todo por convicción, no por plata.
-¿Cómo se armó la lista?
-En aquel momento, era el Consejo de Partido el que decidía qué militante era el más adecuado para cada función. Y le daba el plan de trabajo para cada barrio, el proyecto a cumplir. El gran error de Chicho Basile fue haber traído gente de afuera…
-¿Cuál era la gente de afuera?
-Carpinetti. El no era de Florencio Varela. Era un desconocido. Pero Chicho lo impuso igual.
-¿Chicho decidía?
-Sí. Era el líder y se imponía de todas maneras.
-Para que Carpinetti sea Intendente lo hicieron renunciar a León González…
-Sí. En aquel momento el hombre electo como presidente del Partido fue don Esteban Koszo, un inmigrante húngaro comunista, que se hizo peronista. El que perdió la interna fue Luis Genoud. Creo que él era el hombre indicado, el que tenía que haber sido el Intendente, la persona que hubiera impulsado a Varela hacia otro nivel. Un hombre con capacidad, honestidad y valores. Carpinetti no le dio el empuje que Varela necesitaba. Y eso que hasta estuvo en el Fondo del Conurbano. Mussi, en Berazategui, sí supo hacer bien las cosas. Por eso la diferencia entre las dos ciudades. Y así estamos… Hasta yo me hago cargo, aunque solo estuve un año. Y me fui porque no quería ser un idiota útil, o un instrumento de la ambición ajena.
-¿Por qué cree que Chicho lo eligió a Carpinetti?
-Yo creo que ya lo conocía, por algo lo trajo. Más allá de que habíamos ganado la interna, tendríamos que haberle dado participación a los que perdieron.
-Recuérdenos cómo fue la destitución de Carpinetti que lo llevó a usted a la Intendencia… Lo primero que pasó fue que Carpinetti lo echó a Basile de la Secretaría de Gobierno…
-Carpinetti nunca cumplió el proyecto que se le dio desde el Partido. Asumió un 10 de diciembre y al mes traicionó al sector que lo había llevado a ser intendente de un pueblo que no conocía. Hizo una conferencia en Capital y dijo que todos éramos unos delincuentes. A Carpinetti se lo sacó porque hubo un desfalco con las escuelas. En el boletín oficial figuraban reparaciones en colegios y cuando uno iba a verlas, no estaban. Y el que lo salvó de ir preso fue el compañero Cafiero.
-¿Antonio Cafiero?
-Sí. El vino a Varela y habló con nosotros antes de la sesión en la que se destituyó a Carpinetti. Le dijimos que no íbamos a perder nuestras convicciones porque él estuviera presente. Le dijimos «nosotros somos peronistas y a usted lo apreciamos, pero acá hubo un robo a la comunidad, queremos que la justicia se expida». Y me tocó asumir a mí, que era la carne del sándwich…
-Fue la sesión del escándalo, cuando la concejal Margarita López le tiró una taza por la cabeza al concejal Cacho Ruiz…
-Sí… Fue una sesión tumultuosa. Y yo me tuve que ir de Varela porque me querían hacer boleta. Cuando se suspende a Carpinetti, aún mucho antes yo me fui, porque la manada de lobos estaba detrás mío. Y pasé cosas que no puedo contar. Volví el día de la sesión.

(Ver nota completa en la edición de papel)


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