Las mujeres varelenses y los piropos callejeros: ¿halagos o acoso sexual?



Sociedad » 01/03/2018

¡Qué linda que sos, ¿A dónde vas tan solita, te acompaño?, ¡tenés más curvas que mi guitarra nena!, y muchos otros que no hace falta repetir, son escuchados a diario por mujeres sin distinción de edad. Desde tiempos inmemoriales el hombre ha «piropeado» a la mujer como parte de su galantería, o eso se pensaba hasta hace pocos años donde éste tipo de prácticas tan cotidianas comenzaron a cuestionarse ¿A todas las mujeres les gusta recibir piropos en la vía pública? Para conocer cuál es el punto de vista de algunas de las ciudadanas de Florencio Varela, Mi Ciudad salió a la calle a consultar a mujeres de distintas edades del distrito. Las preguntas fueron las siguientes


1- ¿Qué opinás acerca del piropo en la calle?
a) Me desagrada
b) A veces es halagador
c) No le doy importancia

 

2- ¿Qué hacés frente a un piropo en la vía pública?
a) Sigo caminando y ni lo/ los miro
b) Respondo, no me gusta que me griten.
C) Me gustaría responder pero no lo hago por miedo

 

3 - ¿Alguna vez te cruzaste de vereda o evitaste alguna situación o vestimenta para que no ocurran los dichos?
a) Si
b) No

 

La mayoría de las Mujeres entre 50 y 70 años aproximadamente, respondieron que los piropos les resultaban «un halago en ocasiones», que no respondían a esos dichos, y que posiblemente alguna vez hayan evitado alguna situación que pudiera resultarles incómoda. Es importante resaltar que algunas de ellas manifestaron que «cuando eran jóvenes» un piropo era señal de cortesía o incluso, que los esperaban al caminar por la calle, como un dicho poético y en forma de rima, ya que las hacía sentir «seguras y bellas».
Entre las mujeres de 30 y 40 años las respuestas fueron menos unánimes. Algunas reconocieron a los piropos como halagos,»dependiendo de lo que digan», otras manifestaron que les desagradan pero que no responden por miedo, asimismo que alguna vez habían evitado vestimentas o situaciones para evadirlos.
Por su parte las mujeres de entre 15 y 25 años de Florencio Varela respondieron que les perturban los piropos: muchas los consideran acoso callejero: «aunque no sea agresivo ni grosero el comentario», algunas dijeron que se animan a contestarles, otras que les gustaría pero que no lo hacen por miedo. Todas afirmaron que han evitado vestimentas o situaciones para impedir el momento que describieron como incómodo y vergonzoso.
El piropo es una práctica social ya establecida, donde una persona emite un juicio respecto de otra, un juicio que no fue solicitado por ésta y que suele ser referido a su físico. En otros tiempos era una creencia masculina generalizada que la mujer disfrutaba de estos comentarios y que era casi una obligación decirlos ante la belleza de alguna «señorita». Hoy parece que las mujeres están cambiando, poniendo en duda algunas prácticas muy naturalizadas en la sociedad. El que antes podía ser «un baboso» hoy podría ser un «acosador».
Existen distintos tipos de acoso callejero, que hacen que las mujeres cambien sus rutinas para conservar su tranquilidad. Cruzarse de calle, cambiar el vestuario, bajar la mirada, son conductas que se naturalizan en la vida femenina pero que ¿deberían ser así? Algunos hombres e incluso mujeres también lo afirman, como dice la socióloga Inés Hercovich, «Se lo buscó con su forma de vestir o el lugar y hora en el que estaba». Como si tuvieran un «derecho de propiedad» y la noción de que si éstas exhiben en mayor medida su cuerpo, por ejemplo, es una señal que lo confirma: hay algo que los avala a gritarles, a opinar, a calificar eso que se ve más o menos. Actualmente, sobre todo los jóvenes, comprenden que este tipo de prácticas no agradan e incluso asustan a la mayoría de las mujeres.
Estudiosos en el tema opinan que este tipo de conductas normalizan el papel de las mujeres como objetos sexuales, y que en algunos contextos terminan derivando en las agresiones que la sociedad luego lamenta. En los últimos años han surgido varios proyectos para visibilizar y denunciar el acoso callejero: Grupos feministas consideran que es una de las formas de violencias de género más comunes en el mundo y entonces exigen el acceso en igualdad al espacio público de la mano de slogans como «no quiero tu piropo, quiero tu respeto «, y diversas campañas que han generado profundos debates sociales a favor o en contra de dichas prácticas en diversos países.
Muchas veces hay un intento de incomodar e intimidar, que se justifica diciendo que es un piropo. Parece, además, que la persona que los recibe tiene que sentirse cautivada y agradecerlo. Y si no lo hace, ¿cuál es la reacción? Las mujeres reciben insistencia, insultos o indiferencia como respuesta. Entonces ¿A la persona que dice piropos le importa halagar? ¿O se trata de un acto de poder en el cual ciertos varones sienten el derecho de decir algo a una mujer, como si ella debiese obligatoriamente aceptarlo?
Si sos hombre y estás leyendo esta nota te invitamos a que antes de gritarle a una mujer en la calle lo pienses, no es un halago si a la otra persona le desagrada, recordá que no es divertido si no divierte a las dos partes. Y si estás del otro lado, no sientas vergüenza en esa situación: podés expresarle al otro que no te agrada su opinión.


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