UNAJ

Otro escándalo en la UNAJ

Educación » 01/04/2018

Gisell Pimentel, madre de un integrante del conjunto de danzas de la UNAJ, denunció que su -hijo menor de edad- había sido abusado sexualmente por la directora y profesora del grupo, Anabela Reynoso. La causa penal fue iniciada en la Fiscalía Nº 8 de Florencio Varela. Aunque desde el establecimiento educativo eligieron no hacer declaraciones a Mi Ciudad, en apariciones públicas sus letrados intentaron despegarse del escándalo, negando que el ballet perteneciera a la universidad. Sin embargo, el carácter de institucional del grupo es innegable: su denominación era «Ballet UNAJ Atahualpa», y no sólo ensayaba en el sector lindero al auditorio de la UNAJ, sino que hasta fue distinguido en un acto con grandes pompas por el Rector Ernesto Villanueva, al haber recibido premios en festivales folklóricos.
Pimentel, vecina de Villa Argentina dedicada a tareas sociales, tiene otros dos hijos bailarines y sigue conmocionada por lo que ocurrió.

«Mi hijo cumplió los 16 años en noviembre. Yo recién ahora me enteré de lo que pasó. El ya se dedicaba a bailar y estaba sin profesor, entonces el padre de su madrina, que bailaba en el Ballet UNAJ Atahualpa, lo invitó a sumarse en 2016, porque faltaba un varón para bailar el pericón. Cuando lo vio la profesora, Anabela Reynoso, le dijo que tenía condiciones y lo invitó al Festival de Jesús María. Al principio este señor lo iba a acompañar pero como lo apuñalaron en un asalto no pudo ir, entonces empecé a vincularme más con el ballet. El viaje se hizo en enero de este año, y hasta ahí todo era perfecto. Inclusive, mi familia y la de la profesora empezaron a visitarse. Su hijo venía a mi casa y mi hija iba a la casa de ella», declaró Gisell a Mi Ciudad.
Pero hace pocos días, todo cambió. «Una noche volví de un velorio y cuando fui a desenchufar el celular de mi hijo para poner a cargar el mío encontré una charla muy subida de tono, y me sorprendí porque era con esta señora, que le mandaba fotos de ella desnuda, que decía se las había sacado en el baño de la universidad, y le decía que lo extrañaba y lo quería ver… Después encontré otras charlas de días anteriores. Al parecer habían estado un mes y medio sin hablarse. Y ella le decía si se acordaba de cuando habían estado en su casa… Ahí me di cuenta de que algo había pasado. Y recordé que en agosto él me había dicho que quería dejar el ballet, que no quería bailar la zamba con ella. Es que ese momento era cuando se sentía más acosado por ella...», agrega.
«Al ver la charla fui a ver a Anabela a la Universidad. Le pregunté qué pasaba con mi hijo. Me dijo que yo estaba confundida pero cuando le mostré las capturas del celular me dijo «lo que pasa es que me dejé llevar»… Pero como adulta tendría que haber actuado de otra forma. Le di dos días para que ella hiciera las cosas bien. Parece que había alguien en el Ballet que lo sabía y que se lo cuestionó, pero ella dijo que «la pudo la pasión»», continúa.

-¿Qué fue exactamente lo que sucedió con su hijo?
-Cuando hablamos más tranquilos con él le dije que me contara sin vergüenza qué había pasado. Y me dijo que fue en agosto, cuando el marido de ella se había ido de viaje, y ella invitó a muchos de los bailarines a la casa, en José Mármol, a quedarse a dormir, algo que era normal, de buena onda, para jugar a la play y comer unas pizzas, ya que al otro día era el ensayo. Me dijo que ella lo llamó a la pieza, que le contó que tenía problemas con el marido. A ver, ¿en qué cabeza cabe que una mujer de 43 años le vaya a contar sus problemas maritales a un pibe de 15?... Que le dijo que se acostara si quería, que le empezó a hacer masajes, que le dijo que iba a ser su primera vez, que iba a ser un secreto, que no tuviera vergüenza, que no supo manejar la situación y que cuando se dio cuenta ya estaba todo hecho. Y no debe haber sido la única vez.
Entre agosto y diciembre él se quedó tres veces a dormir en la casa de ella, así que sospecho que debe haberse repetido. Me dijo que por eso no quería bailar con ella, no quería ir más y no le contestaba los mensajes…
No puedo creer que esto pasó, que nos tocó a nosotros. Pero él ya declaró… Y dijo que le faltaron decir varias cosas, así que puede ampliar su declaración».
El chico ya no está en el Ballet de la UNAJ pero conserva su amor por la danza: junto a una hermana, se sumó al Ballet Municipal de Quilmes.

 

«El rector no quiso atenderme»

 

Gisell dice que habló sobre el tema con otro profesor del área de Cultura, de nombre Hugo, «que está con ella en el ballet, y me dijo que no sabía nada. Estaba sorprendido», y que también intentó hablar con el Rector Villanueva. «La Secretaria me preguntó por qué era, le dije que por un caso de abuso en el ballet de la Universidad, y me mandó decir que estaba comiendo y no me podía atender. Pensé que cuando terminara de almorzar iba a recibirme, pero no lo hizo, y al rato vino a verme un abogado, Lisandro Teszkiewicz, Director de Dictámenes de la UNAJ. Me atendió y firmó un acta en la que se comprometían a tomar cartas en el asunto e iniciar un sumario administrativo».
El acta en cuestión es otro elemento probatorio de gran valor. Firmada por el propio letrado, se habla en ella del «Ballet UNAJ- Atahualpa», lo que también echa por tierra la teoría de que la universidad «sólo prestaba un lugar» para la actividad.
Gisell amplía: «El 8 me encuentro un mensaje de Hugo diciéndome que fue a hablar con Anabela y estaba enojada porque yo había sacado una nota en un diario, cosa que yo no hice. Era el diario Infosur, que yo no sabía ni que existía, y que averigüé después que su Director, José Cáceres, es empleado de la Universidad. Yo pedí otra vez una reunión con el Rector, pero el abogado me dijo que no estaba y lo vea a él. Le dije que ellos me pidieron que no vaya a los medios y ellos habían publicado esto… Y la nota hablaba de un escándalo en el ballet Atahualpa, sacando del medio a la Universidad. La nota buscó desvincular a la Universidad del caso. Y si yo dejaba las cosas así, iban a tapar todo. Ahí el abogado firmó otra acta comprometiéndose a tomar alguna medida disciplinaria con Cáceres, porque como director de un diario puede publicar lo que quiera, pero como empleado de la UNAJ, no. Al otro día, pensando que esto iba a quedar en la nada, decidí hacerlo público. Ahí vi como el mismo abogado salió por los medios diciendo que el ballet no pertenecía a la Universidad… Entonces, están tapando lo que pasó, que es corrupción de menores. Si uno se mete en Internet y busca el archivo de la Universidad sale un video donde se demuestra que el ballet sí es de la UNAJ, con los premios que ganaron en el Festival Cosquín Primavera. En ese festival se trajeron cuatro premios, uno de ellos a mi hijo, como mejor bailarín, y por eso el propio Rector hizo un reconocimiento al ballet y a Anabela Reynoso, como directora del mismo. Este video está en Internet. Y ahora quieren desvincularse…».

(Ver nota completa en la edición de papel)


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