El aborto, un debate en defensa de la vida

Edición Impresa » 01/05/2018

Se conocen hace años, están sentadas entre otras mujeres en la plaza San Juan Bautista con un mate de por medio, mientras sus hijos corren alrededor de ellas. Ana es joven, tiene 25 años y es catequista en nuestro distrito desde adolescente, asegura haber quedado embarazada un poco antes de lo que planeaba «pero jamás se me hubiera ocurrido la idea de no tenerlo, la vida es sagrada» y agrega «soy muy feliz con mi decisión, además uno tiene que hacerse cargo si se equivoca».
¿Los embarazos no deseados son errores de los que hay que hacerse cargo? preguntó Tamara mirando a su amiga, con la que aseguró, casi siempre discrepa.
«Yo estoy a favor de legalizarlo», comentó la joven varelense de 27 años, madre de un niño pequeño y profesora de historia: «yo decidí tener a mi hijo cuando muchos me decían que no podría hacerlo, pero fue mi decisión, no la de otros» y agregó: «lo que la sociedad tiene que entender es que no todas las mujeres quieren y pueden ser madres, el proyecto de ley habla de una educación sexual integral, no de abortos a la orden del día». Tamara continuó verborrágica, «sinceramente creo que la mayoría que puede no estar a favor, es por desinformación» y concluyó «acá todos estamos defendiendo la vida, solo que miramos la realidad de lugares distintos: los abortos siguen ocurriendo todos los días, tiene que haber un marco legal que contemple los cuidados e información necesarios para que ocurran menos».
Este pasado abril se dio inicio a uno de los debates más históricos de los últimos tiempos resultado de masivas movilizaciones populares. El gobierno aceptó las discusiones sobre el tema, si bien el presidente ha dejado en claro que no está a favor de la legalización total.
Actualmente el aborto es legal en Argentina desde 1921, de acuerdo con el artículo 86 del Código Penal y ratificado por la Corte Suprema de Justicia de la Nación de 2012: si representa un peligro para la vida o salud de la persona embarazada o si es producto de una violación. En total son más de mil expositores en contra y a favor que pasarán por las audiencias que se realizarán hasta fines de mayo todos los martes y jueves entre las 10 y las 18 en Diputados. La discusión en el recinto podría llegar recién a fines de junio.
¿Pero de qué hablamos cuando hablamos de aborto? El aborto es una interrupción del embarazo antes de que el feto esté en condiciones de vivir fuera del vientre materno.
Hay opiniones enfrentadas sobre este tema desde antaño. Los grupos en contra, por un lado, llevan banderas con frases como «legal o ilegal el aborto mata igual», defienden el derecho del niño por nacer, que según ellos -y el Código Civil- es «vida desde el momento de la concepción». Muchos de estos colectivos son militantes cristianos o profesionales que protegen la familia constituida, o resaltan la importancia de las madres que criaron niños de embarazos no deseados y «son felices igual». Del otro lado y envueltos en pañuelos verdes, los grupos que defienden la posibilidad de interrumpir un embarazo como parte de una decisión sobre el propio cuerpo y frente a que la muerte por abortos inseguros es la primera causa de muerte de personas gestantes desde 1980 en nuestro país.
El proyecto de ley plantea que todas las personas con capacidad de gestar tienen derecho a decidir voluntariamente la interrupción de su embarazo hasta las primeras 14 semanas ya que no hay sistema nervioso ni sensibilidad en el feto en ese momento. Un derecho que deberían garantizar el sector público de salud, las obras sociales y las prepagas brindando la cobertura integral del procedimiento.
El por qué de un proyecto de ley
Para poder entender y situar una posición con respecto a este tema, es necesario conocer con mayor profundidad las justificaciones de quienes creen que el país ha adelantado en varios debates como lo fue el matrimonio igualitario y la fertilización asistida, y sigue «debiéndole» a las mujeres la potestad de decidir sobre sus propios cuerpos.
Según Norberto Abdala, doctor en medicina y Psiquiatra, la Asociación Psiquiatrica Americana (APA) planteaba ya en 1978: «las consecuencias emocionales del embarazo no deseado sobre los padres y sus descendientes puede llevar a distrés emocional duradero e incapacidad, los niños nacidos de embarazos no deseados son proclives a privación de una vida de calidad». Las adolescentes más vulnerables a los embarazos no deseados son aquellas que provienen de condiciones socioculturales adversas. La APA además afirma que la libertad para actuar en la interrupción del embarazo no deseado se debe considerar un imperativo de salud mental que debe estar enmarcado en un apoyo médico y familiar. ¿La idea de salvar un embrión prepondera sobre la idea de salvar a un ser humano de crecer en un ambiente donde no es deseado, donde una mujer fue obligada a ser madre por presiones sociales?
«Las organizaciones consideramos que los derechos sexuales y los derechos reproductivos son derechos humanos y deben ser reconocidos como derechos básicos de todas las personas. Para eso, es necesario garantizar el acceso universal a los servicios públicos que los sostienen», plantea el proyecto de ley y continúa diciendo que el lema de la campaña es integral: «educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir». Lo cual implica la exigencia hacia el Estado de realizar modificaciones en los sistemas de Educación sexual, Salud, Seguridad y Justicia, y también, por supuesto propiciar en la sociedad profundos cambios culturales.
En 2015, el Ministerio de Salud de la Nación reconoció que «en la Argentina se realizan entre 370 y 522 mil interrupciones de embarazos por año, un número que habla de la falta de concientización y de educación sexual. Según datos de estadísticas hospitalarias del Ministerio de Salud de la Nación en el sistema público, en 2012 murieron en nuestro país 43 mujeres a causa de embarazos terminados en aborto.
El proyecto de ley manifiesta que nuestro país tiene el potencial necesario para disminuir considerablemente la tasa de mortalidad materna, sin embargo, las inequidades en el acceso a servicios, en la disponibilidad de recursos humanos y físicos adecuados y en la calidad de lo sanitario, impactan de diferente forma sobre las razones de la mortalidad materna y generan un riesgo desproporcionado para las mujeres que viven en las jurisdicciones más pobres del país. «La Argentina será un país más justo y equitativo cuando quienes quieran y puedan tener hijos lo hagan sin problemas; y quienes en pleno goce de sus facultades personales no lo deseen, puedan interrumpir el embarazo en condiciones sanitarias adecuadas, de manera que no haya más mujeres que mueran en el intento, sumidas en la angustia de un embarazo no planificado ni deseado». Quienes apoyan estas ideas piensan que la maternidad no puede ser una imposición, sino que debe ser siempre una elección de vida.
Según la OMS en cuestiones de mortalidad materna Argentina se encuentra hoy entre el grupo de países considerados de media y alta mortalidad: de allí la importancia, que debe celebrarse, de poder debatir el tema como de importancia sanitaria nacional.
Quienes están en contra manifiestan que legalizarlo aumentará la cantidad de abortos. Ginés González García, ex Ministro de Salud, dijo a colegas periodistas « quien quiere hacerse un aborto,lo hace. En los países que lo legalizaron nunca aumentó y en algunos bajó.» En Uruguay, a partir de la legalización de la interrupción voluntaria del embarazo, del 37% de las muertes maternas que existían se disminuyó al 8% entre 2011 y 2015. Así como el caso de Estados Unidos, donde desde 1980, año en que se legalizó el aborto, hasta 2014 los abortos se redujeron a la mitad donde además disminuye el efecto psicológico porque además de doloroso, también es tomado como delito.
El proyecto de la Campaña por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito es el que tiene más acompañamientos de diputadas y diputados de todos los bloques (por eso es transversal y cuenta con el respaldo de 72 firmas legislativas).
En abril, a días del comienzo del debate, se dio a conocer una carta firmada por grandes actrices argentinas dedicada a los que todavía son «votos indecisos»: «No estamos a favor del aborto. Estamos a favor de la despenalización del aborto. Y por eso mismo, estamos a favor de la vida. De todas las vidas: también la de aquellas mujeres que arriesgan sus cuerpos en manos de un negocio siniestro y clandestino». »Les pedimos que voten el proyecto de la Campaña Nacional porque estamos convencidas de que el aborto legal —acompañado de políticas públicas de educación, prevención y contención para evitarlo— nos convertirá en una sociedad más justa, más moderna y definitivamente menos hipócrita».


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