Perdiendo el control

Edición Impresa » 01/07/2018

El subsecretario de Seguridad de la Municipalidad de Florencio Varela, Oscar Cano, agredió a golpes a los manifestantes que reclamaban ser atendidos en la Comuna, en un acto que se llevó a cabo el miércoles 6 de junio.
Un video donde se ve la repudiable acción del funcionario, ex titular de la Jefatura Departamental local, fue viralizado y desmintió la versión que del hecho había dado la oficina de Prensa municipal, que habló de un «ataque» de la gente de la Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT), entidad convocante a la marcha, hacia el ex policía.
El reclamo había empezado desde la mañana temprano, cuando un grupo de trabajadores rurales, acompañados por niños, marcharon hacia el edificio municipal para concretar su anunciado «tractorazo», en el que, con un tractor estacionado en la calle 25 de Mayo entre Maipú y Chacabuco, pidieron que se atiendan una serie de reclamos para la zona rural. Extrañamente, pese a las características de la manifestación, que no aparentaba intención de violencia alguna en sus integrantes, las puertas de la Municipalidad estaban cerradas y se notaba una fuerte y excesiva presencia policial en el lugar.
El principal pedido estaba en el afiche del «tractorazo»: «Nuestros hijos no pueden ir a la escuela por el estado de las calles. No hay colectivos y tampoco entran las ambulancias», se leía en la convocatoria de los «pequeños productores agrícolas».
Según informaron fuentes de la UTT, el 13 de enero de este año, el entonces titular del Instituto de Desarrollo Local (IDEL), Ricardo De la Fuente, se había comprometido a «arreglar las calles principales y gestionar para que el colectivo pase por las escuelas rurales de la zona». «Pero todo quedó en la nada y no cumplieron con lo prometido», señalaron los productores.
En un comunicado que firma la UTT, se dijo además que «A esta situación se suma la necesidad de que el Municipio declare la emergencia climática, ya que las últimas inundaciones que arruinaron más del 60% de los cultivos, dejaron en la quiebra a cientos de familias productoras. Desde principio de año los productores mantuvieron el compromiso de diálogo, pero queda en evidencia que la situación no da para más».

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