Gendarmería, sitiada por una obra abandonada

Edición Impresa » 01/08/2018

Los vecinos de la calle Almirante Brown entre Boccuzzi y Mitre están indignados y no es para menos. La esperada obra de repavimentación que la Comuna anunció con grandes pompas y empezó el 10 de abril fue abandonada desde hace casi cuatro meses, con el agravante de que la empresa constructora retiró sus máquinas. Llena de escombros y barro y perforada en toda su extensión, la arteria ahora quedó intransitable, sumándosele que además se está formando un basurero en el lugar.
Para colmo, en esa misma calle funcionan el Juzgado de Familia Nro.3 y enfrente, su Cuerpo Técnico Auxiliar, y la sede local de la Gendarmería, que quedaron aislados quién sabe hasta cuándo. Dentro del cuartel militar inclusive pueden verse vehículos que no podrán salir de ahí hasta que el arreglo se termine.
La calle Almirante Brown también estuvo cortada hace no mucho tiempo, para reparar la esquina de Boccuzzi. Pretender que los dos arreglos se hagan al mismo tiempo, algo que sería lógico en cualquier lugar del mundo, parece un imposible cuando de nuestros funcionarios se trata. Y hay algo peor aún: la empresa Málaga ya había tenido inconvenientes en otras obras encaradas en el Distrito, lo que no impidió que vuelva a ser contratada para esta prestación. No es todo: hay quienes dicen que un conocido funcionario municipal tiene intereses en la empresa, pero claro, esto no puede probarse.
La relación entre Málaga y el Municipio está bajo la lupa del Tribunal de Cuentas de la Provincia. En 2017, la empresa le facturó a la Comuna 11.852.745 pesos en concepto de reconstrucción depavimentos y bacheos, y en lo que va de 2018, otros 8.014.814 pesos.

Mientras algunos hacen negocios, los vecinos, librados a su suerte, vienen reclamando a diario a los funcionarios por lo que están padeciendo, y las respuestas que reciben son tan pobres como inciertas. Nadie sabe decirles cuando se retomarán los trabajos. Y ni siquiera se tuvo la gentileza de otorgarles una exención impositiva: por ridículo que parezca, a todos los frentistas se les continúa cobrando el barrido y la limpieza de la calle.
Apenas un tibio comunicado oficial anunciando una “sanción” para la empresa encargada de la obra surgió de la oficina de Prensa de la Municipalidad el 11 de julio: “En el mes de abril, la comuna anunció el inicio de una reconstrucción de pavimento sobre la calle Brown -entre Mitre y Boccuzzi-, situada en las inmediaciones de la estación de ómnibus y trenes. La empresa Construcciones Málaga S.A., responsable de las tareas, fue intimada por la administración municipal, en diversas ocasiones, debido a la suspensión unilateral de la obra sin brindar razones. Tras advertir los perjuicios generados por la intervención vial en cuestión para los vecinos de la zona y al ordenamiento del tránsito, el Municipio -a través de la secretaría de Obras y Servicios Públicos- procedió a la intimación y al envío de una carta documento para que la firma retome y finalice los trabajos. En ningún caso, se obtuvo respuestas por parte de la compañía. Así, el Ejecutivo aguarda por una instancia de réplica por parte de Málaga. En caso de agotar las posibilidades, se rescindirá el contrato, se accionará para que la empresa absorba los daños ocasionados por su incumplimiento y se llamará a una nueva licitación por el remanente de obra no ejecutado”. Es todo…
Mientras la Comuna amenaza con judicializar el caso, lo que llevaría aún a mayor tiempo de paralización y espera a los residentes en la zona afectada, los vecinos siguen sufriendo las consecuencias de algo que pudo haberse evitado con un poco de cuidado en la selección de la prestadora de la obra, o con el mínimo planeamiento que aconseja no cortar dos veces la misma arteria, para ganar tiempo, evitar molestias y abaratar costos. Demasiado pedir para una Administración Comunal que nos tiene acostumbrados a hacer difícil lo que es simple, y a volver imposible lo que es difícil.


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