INFORME EXCLUSIVO

Chicho S.A.

Nota de tapa » 01/03/2017

Ex convicto y vinculado a la dictadura, Francisco «Chicho» Basile es el principal proveedor de la Comuna y recibió en los últimos 2 años, sólo con 3 de sus empresas, mas de 315 millones de pesos de parte del Municipio. Además, se quedó con el contrato de la recolección de residuos, de más de 400 millones, y otros negocios. Pese a ello, y a poseer 35 propiedades en la provincia de Buenos Aires, se inscribió como «monotributista I» ante la AFIP.

Elisa Carrió lo tiene en la mira y en una ampliación de su denuncia, lo acusó de «socio o testaferro» del Intendente Julio Pereyra.

En la serie «Los gozos y las sombras», que transcurre en Pueblanueva del Conde en los años previos a la Guerra Civil española, Cayetano es un nuevo rico que se convirtió en «el dueño del pueblo», a quien responden autoridades y pobladores. A su mesa se juntan diariamente un grupo de parroquianos que aunque se ríen junto a él lo desprecian a sus espaldas. En Florencio Varela también hay un «dueño del pueblo» aunque con una historia diferente.
Francisco «Chicho» Basile, ex convicto y acusado de vínculos con la dictadura, es en la actualidad el mayor proveedor de la Comuna. Asfaltos, la recolección de basura y otras actividades están bajo su órbita. Y los negocios no le van nada mal. Por eso, la diputada Elisa Carrió apuntó directamente a su figura en la ampliación de la denuncia contra el Intendente Julio Pereyra por enriquecimiento ilícito y otros delitos.
En el escrito presentado ante la Justicia con el patrocinio de la abogada Mónica Frade, Carrió remarca que Basile «pese a su inscripción impositiva como monotributista I es titular, sólo en la provincia de Buenos Aires, de 35 inmuebles en Chacabuco, Esteban Echeverría, Florencio Varela, General Alvarado, General Pueyrredón, San Martín, General Viamonte, Lomas de Zamora, La Matanza, Pergamino, Quilmes, Rojas, Coronel Rosales y Hurlingham».
Además, sostiene que «a cargo de Basile se consumaron los delitos de sustracción de fondos públicos, defraudación a la administración pública y evasión, dinero ilegal que se fue blanqueando, entre otras cosas, mediante la adquisición de inmuebles».
Carrió denuncia que Basile maneja varias firmas proveedoras del Municipio: entre ellas, la Cooperativa 31 de Mayo, CCM S.A., Servicios y Gestión S.A. y Ture S.A.

 

«La 31 de Mayo»

 

La «31 de Mayo» tiene domicilio en la calle Vicente López 379 de Florencio Varela. En su directorio hay tres miembros de la familia Basile. Además de Chicho, sus hijos Lorena y Marcelo. Junto a ellos figuran Carlos Troncoso como Presidente, Hugo Moschini como Tesorero y Jesús González como Secretario. Marcelo Basile es el «apoderado» de la cooperativa. Con un estatuto aprobado por el INAES el 28 de diciembre de 2011, se inscribió como proveedora de la Comuna el 5 de marzo de 2012.
Moschini registra en su historial laboral con fuentes en AFIP y ANSES, «Servicios y Gestión SA» y CCM S.A., integrando como presidente la sociedad EGS S.A. (Boletín Oficial Pcia. de Buenos Aires Nro. 26.130). Troncoso, jubilado, residiría en San Bernardo, Partido de la Costa. Y González, de 72 años, es monotributista categoría I, y según Carrió, «fue prestanombre, siendo utilizado por Basile en su propia orfebrería societaria, resultando inicial Presidente de las siguientes sociedades: CCM S.A., asociado con Carlos Alberto Miño, Ture S.A., asociado con Barbara Menniti, Servicios y Gestión S.A., asociado con Fabio Corsini, y Varela Seguridad Privada S.A.», según consta en diversas publicaciones del Boletín Oficial de la provincia de Buenos Aires.
Agrega Carrió que «La cooperativa es sinónimo de Pereyra-Basile. Por su intermedio ha transitado parte de sendos procesos de enriquecimiento ilícito».

 

Servido en bandeja

 

La forma en que la Cooperativa «31 de Mayo» se quedó con un contrato millonario por la recolección de la basura en Florencio Varela no será recordada por su transparencia.
Cuando en 2012 el Concejo Deliberante autorizó al Departamento Ejecutivo a adjudicar el servicio, hubo dos empresas que se presentaron a la licitación: HAUSA (Higiene Ambiental Urbana S.A., vinculada a la familia Di Cola, de Berazategui, durante décadas dedicada a esa actividad) y la desconocida Cooperativa 31 de Mayo Ltda. Se exigía prestar el servicio de lunes a sábados, en 11.300 cuadras de la ciudad, 4611 de las cuales están pavimentadas, y 6689 son de tierra. Se requerían 40 camiones de una antigüedad no mayor de 15 años, con un chofer y dos recolectores por vehículo.
Aunque la «31 de Mayo» no tenía la logística necesaria, y ni siquiera contaba con los camiones, el Intendente Pereyra le adjudicó el negocio, que por entonces era de unos 77 millones de pesos. Lo hizo a través del decreto 3151, en 2013. Pero le faltaba algo para darle formalidad legal: la aprobación del Concejo Deliberante. Sin embargo, el expediente no fue tratado por los concejales.
Ante la cercanía de la fecha de inicio de su gestión, la «31 de Mayo» pidió una insólita prórroga de 180 días que la Municipalidad alegremente le concedió. En ese lapso, compró 25 camiones a HAUSA y alquiló otros a la misma empresa y a la firma «Servicio y Gestión S.A.», cuyo presidente era Francisco «Chicho» Basile.
Entre los 25 vehículos adquiridos a HAUSA, había tres modelos 1977 (patentes NGU 610, NLQ 564 y NRF 055), dos modelos 1979 (patentes WRO 123 y WHI 979), otros modelos 1984, 1987, 1988 y 1992. Y hasta un camión modelo 1952 (Patente WPM 322). Entre los alquilados, hay modelos 1983, 1984 y 1972. Y la violación a la cláusula de antigüedad se repite, inclusive, en los camiones propios de la Cooperativa. Hay un modelo 1969 (patente XEZ 727), un modelo 1970 (patente WNQ 504), un modelo 1972 (XJM 198) y un modelo 1981 (XBL 149).
El pliego licitatorio exigía que quien se ajudicara la recolección de residuos debía disponer de un taller propio para reparar y atender sus vehículos. Pero «La 31» no lo tenía, lo que solucionó destinando a tal fin los talleres de «Servicios y Gestión», también situados sobre la Avenida San Martín, donde funcionaron instalaciones de la empresa «30 de Agosto SRL» (la 500) .
Sus carencias, que en condiciones normales tendrían que haber impedido su acceso al servicio licitado, fueron reconocidas por la propia cooperativa, que a fojas 11 del expediente confesó: «el relativamente corto período de existencia de nuestra entidad en algunos aspectos no nos permite cumplimentar exigencias que se convierten en naturales, en sociedades más antiguas» (sic).

(Ver nota completa en la edición de papel)


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