Se va Pereyra

Nota de tapa » 01/05/2017

El Intendente ya tiene decidido no ir por una nueva reelección e intentaría ser electo diputado en octubre próximo, buscando los fueros que lo blinden ante las denuncias de Elisa Carrió. Quiénes se anotan en la carrera del oficialismo para reemplazarlo.

Lo que tantas veces se escuchó en forma de rumor esta vez está confirmado: Julio Pereyra decidió no volver a presentarse como candidato a Intendente de Florencio Varela en 2019.
Aunque la ley que limita las reelecciones todavía le da la posibilidad de tener un mandato más, el hombre que conduce los destinos del distrito desde hace un cuarto de siglo ya confirmó a su círculo íntimo que su ciclo como jefe comunal está concluido.
La salida de escena de la principal figura política de la ciudad abre un extenso abanico de posibilidades y también, reaviva los apetitos de los que van por su sucesión.
Ya están listos –desde hace rato- para buscar la anhelada silla su Secretario de Gobierno, Andrés Watson y el concejal y Secretario General de los Municipales, Darío D´Aquino. Pero la gran novedad es que habría dos «tapados» que hasta ahora nadie había mencionado: Mario Kanashiro y el Contador Daniel González, ambos funcionarios de esta administración.
La posible aspiración de González contaría con el muy especial aval del propio Pereyra, que lo reconoce como el cerebro económico de su gabinete. La confrontación con Watson parece aquí insalvable: mientras uno lleva los números, el otro lleva la gestión. La relación entre ambos no pasa de lo meramente laboral.
Más rezagados quedaron ciertos concejales que a lo sumo tendrán la oportunidad de volver a meterse en la futura lista en las Elecciones de este año, mientras que otros, históricos en algunos casos, ni siquiera serán tenidos en cuenta a la hora de armar la boleta que Pereyra aspira sea única para las PASO y para las generales que vienen.
El Intendente sabe que «el horno no está para bollos» y no quiere divisiones dentro de su espacio. Por eso ya adelantó a su gente que el oficialismo tendrá una sola lista, en la que cada sector logrará una representación, cuyo porcentaje será decidido por él. D´Aquino, de la 8 de Noviembre, y Carrasale, de la Tupac Amaru, no podrán quedar afuera de la nómina. Tampoco algún joven de la Cámpora o algún histórico miembro de la «30». Pero ya se sabe: no habrá lugar para todos.

¿Y cuál será el futuro de Pereyra? La necesidad de fueros ante las graves denuncias de Elisa Carrió lo llevarían a buscar un escaño en una lista de diputados para las Elecciones de octubre. Si esto se confirmara, y finalmente resultara electo, debería dejar la Intendencia, tomando su sitio el primer concejal de la lista del Frente para la Victoria en la última contienda electoral, es decir… Andrés Watson.
Las especulaciones acerca de un posible mandato del joven abogado permiten anticipar no pocos vendavales dentro del propio peronismo. Dueño de una capacidad que nadie puede negarle, y rodeado de un equipo de gente suficientemente preparada para asumir responsabilidades cuando sea necesario, Watson también debería resistir los embates de algunos pereyristas de la primera hora que no lo quieren como intendente. Aunque en este caso, la incompatibilidad es recíproca: él tampoco los quiere a ellos, y no tendría inconveniente alguno en marcarles la cancha desde temprano, con un contundente cambio de nombres en el gabinete.
Sin embargo, hay versiones que dicen que el alejamiento de Pereyra podría concretarse aún antes de las Elecciones y por razones que no tendrían que ver con una especulación política. Trascendidos similares se escucharon reiteradamente en los últimos años pero esta vez parecen resonar con más fuerza. Habrá que ver.
Por lo pronto, el intendente parece más ocupado en ver con quien va a jugar a nivel provincial que en la gestión. Su reconocido olfato para ubicarse en el lado correcto esta vez parece desorientado. Es que el peronismo está envuelto en un mar de dudas: mientras nadie se atreve a afirmar si Cristina será o no candidata, Florencio Randazzo no cede en su pretensión de ir a las PASO contra quien sea. Todavía resuena en su cabeza el «no» que «la Jefa» le lanzó cuando intentó dirimir en una interna la candidatura a la Presidencia de la Nación. Mientras tanto, Daniel Scioli, quien preferiría una lista de consenso, está recorriendo el conurbano buscando apoyo de sus otrora incondicionales «barones» y haciendo cuentas para ver cuantos avales puede sumar en pos de sus deseos políticos. Frente a ellos, y desde la entraña misma del ultrakirchnerismo, la intendenta de La Matanza, Verónica Magario, también busca posicionarse. No serán los únicos.
Ante este panorama de incertidumbre, Pereyra mira expectante y no se apura a pegarse a ningún sector. Como ejemplo de su «neutralidad» están también los intendentes del «Grupo Esmeralda», a los que tampoco se plegó. Cauto, mientras critica con dureza al Gobierno Nacional, manda mensajes negociadores al Gobierno Provincial, y evita hablar de los K. Astuto, espera el momento para dar el salto y decir con quiénes va a jugar sus fichas.
Su decisión no es fácil. Esta vez no solo estará en juego su futuro político. Esta vez también puede estar en juego su libertad.


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