Doble comando

Nota de tapa » 02/12/2017

La política hace milagros. Que un Intendente –Julio Pereyra- que dijo que su ingreso como funcionario “no le alcanzaba para vivir” se haya dado el lujo de pasar cinco meses de licencia “sin goce de sueldo” lleva a pensar de qué forma pudo haberse alimentado durante este período en el que se alejó de la Intendencia sin cobrar ni un centavo. Pero esta y otras cosas se encargará de aclararlas el Juez Armella –o por lo menos así debería hacerlo- que es quien tiene a cargo la causa iniciada por la diputada Carrió contra el flamante legislador provincial por supuesto “enriquecimiento ilícito”.
Lo que nos interesa ahora es determinar hasta qué punto la anunciada salida del cargo de jefe comunal significa también su apartamiento del poder. Y el hecho, más que simbólico, de que el histórico “Barón del Conurbano” aún conserve su despacho en el edificio comunal, ayuda a dar claros indicios para responder aquel interrogante.
Si alguien se creía que Pereyra se iba a ir para siempre de la Intendencia este mes, a partir de que asuma su banca como diputado, es bueno aclararle que estaba equivocado. Gracias a la nueva licencia aprobada por el Concejo Deliberante, que durará hasta el 9 de diciembre de 2019, fecha en la que tendría que finalizar su mandato local, Pereyra podrá dejar su lugar en la Legislatura y reasumir la Intendencia cuando quiera. Aunque suene extraño, no existe incompatibilidad ni impedimento legal alguno para que el hombre pueda ostentar ambos cargos al mismo tiempo, mientras ejerza –y cobre por- sólo uno.

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