ELECCIONES: PEREYRA BUSCA OTRA REELECCIÓN

La última batalla

Nota de tapa » 01/10/2015

El Intendente sabe que ahora sí, se postulará a su último período al frente de la Comuna. Y por primera vez, se enfrenta a la posibilidad de gobernar con un Concejo Deliberante en contra. Un informe completo y los datos comparativos de las Elecciones varelenses desde 1993 hasta la fecha.

En diciembre de 2011, Julio Pereyra sorprendió al grupo de periodistas a los que había convocado para despedir el año en un salón del Cruce Varela. «Este debería ser mi último mandato, porque creo que en 2015 se habrá cumplido un ciclo», dijo, anunciando inequívocamente su decisión de retirarse al llegar esa fecha. Pero cuatro años más tarde, se alista para dar una nueva batalla. Aún asumiendo que la mayoría de los varelenses ya no lo quieren como Intendente, el viejo barón del Conurbano sabe que la recurrente división de la oposición le garantizará seguir en su cargo. Aunque algo cambió: según los resultados del 25 de octubre, puede esperarlo un escenario complicado, pudiendo perder el manejo del Concejo Deliberante, que durante sus más de 20 años en el poder siempre funcionó como un apéndice de su gestión.

 

Seis veces electo

 

Los números cosechados por Pereyra en cada elección siempre fueron contundentes, y la ventaja con sus adversarios, muy amplia. Su primera vez fue en 1993, cuando fue electo Intendente por el Partido Justicialista con 63.402 votos, venciendo a Oscar Mingote del MODIN, con 16.451, y a Antonio Lladós, de la UCR, con 14.883. En 1995, volvió a ganar, con 71.620 votos, aventajando a Luis Demitre (FREPASO), con 19.717, y al «Toro» Giménez (UCR), con 12.066. Cuatro años más tarde, Pereyra logró 72.529 votos, contra 45.914 de Lladós, el candidato de la Alianza.

2003 marcó el triunfo de Néstor Kirchner en nuestra ciudad, superando a Carlos Menem por 55.828 a 36.624 votos. En la elección para Intendente, Pereyra tuvo 60.558 votos, superando a Gualberto Ríos (FREPEBO) que tuvo 14.802, y a Mirta Díaz (Movimiento Vecinalista Provincial), con 10.056.
En 2007, cuando Cristina Kirchner obtuvo 87.816 votos en Florencio Varela, Pereyra, ya con el Frente para la Victoria, llegó a 69.003. El segundo fue Julio Carpinetti (Unión PRO), con 20.934, y tercero se ubicó Rodolfo Briata, de la Coalición Cívica, con 19.393.
En 2011, el voto kirchnerista se dividió en F. Varela, al igual que en varios distritos bonaerenses, y Pereyra tuvo que enfrentar al Nuevo Encuentro de Sabatella, cuyo representante local fue Héctor Salatino. Así fue que en unos comicios en los que Cristina Kirchner alcanzó la cifra récord de 151.882 votos, y en los que el segundo candidato presidencial, Hermes Binner, apenas fue votado por 14.973 personas en nuestra ciudad, Pereyra sumó 99.235 votos, y Salatino, 25.367. Tercero resultó Dardo Ottonello, de UDESO, con 11.714, y cuarto, Julio Kaler, del Frente Progresista, con 11.077. Después se ubicó el «Lagarto» Olmedo, de Fuerza Renovación Democrática, con 10.309 votos.

 

El Concejo que viene

 

Hasta hoy, el Frente para la Victoria tiene 12 concejales propios y dos aliados, lo que le garantiza la mayoría en el Concejo. Son ediles propios, Jorge De Rosa, Leonardo Lugo, Lucía Romano, Silvio Alvarez, Amancia Báez, Darío D´Aquino, Mariana Corrales, Laura Ravagni, Jorge Romero, Daniel Sastre, Walter Villareal y Nelly Aveiro (en reemplazo de Andrés Watson). Junto a ellos votan Darío Carassale (Tupac Amarú) y Juan Daffunchio (Kolina).
El Frente Renovador quedó con tres concejales: Romina Vega, Juan Olmedo y Miguel Souto (reemplaza por licencia a Daniel Zisuela). Representan ahora a Cambiemos Varela, Dardo Ottonello, Gualberto Ríos y Gabriela Lasso.
La bancada de Nuevo Encuentro está integrada por Héctor Salatino y Mariano Camiletti.
¿Qué puede pasar después del 25 de octubre? ¿Cuál será la nueva constitución del cuerpo? Para analizarlo, es fundamental recordar quiénes dejarán sus bancas en diciembre: De Rosa, Lugo, Romano, Alvarez, Corrales, Sastre, Villareal y Aveiro, del FPV, Camiletti de Nuevo Encuentro, y Daffunchio, de Kolina. De 10 concejales que se van, 9 son oficialistas. Quedarán entonces sólo cinco que respondan a Pereyra, contra siete opositores.
De acuerdo a la ley y el aumento de nuestra población, el nuevo Concejo tendrá 24 ediles, porque serán 12 los que entren, y 10 los que salgan.
Si los resultados de las PASO se repiten, votos más o menos, sólo tres partidos sumarían bancas: el Frente para la Victoria, el Frente Renovador y Cambiemos. Si Pereyra logra colocar cuatro concejales, paradójicamente ingresará un opositor, el cuarto de su lista, que es Camiletti, de Nuevo Encuentro, quien ganó ese lugar en las Primarias. Por ello, como mínimo, Pereyra pasaría de una representación de 14 legisladores a otra de sólo ocho. Si se es aún más optimista desde el punto de vista del kirchnerismo y Pereyra logra cinco escaños de los que están en juego, tendría nueve concejales. Con seis nuevos representantes, llegaría a 10. Y aún así, perdería el control del Concejo.
Por eso, se avizora una etapa complicada para el Jefe Comunal, que por primera vez se enfrentará, pese a sus grandes chances de ganar las Elecciones, a la posibilidad de tener que gobernar con un Concejo Deliberante manejado por la oposición. Claro, siempre que la oposición se comporte como tal y no termine acordando o haciendo el juego al oficialismo con sus divisiones.
El domingo 25, los varelenses volveremos a las urnas. Y los candidatos serán cinco: Pereyra, Zisuela, Ottonello, Gellert y Estupiñán. Si las más de 37.000 personas que votaron en blanco en las PASO se deciden a volcarse hacia un candidato, la historia puede modificarse. Quienes esperan capitalizarlo son los representantes de la Izquierda y el Progresismo, que apuntan a dar el batacazo y obtener alguna banca. Para eso, se basan en que ahora sólo serán cinco las opciones del cuarto oscuro y que las otras tres son sólo variantes del mismo peronismo que conduce esta ciudad desde 1983.
Pereyra sabe que está frente a la que muy posiblemente sea su última batalla. El desgaste producido por más de 20 años en el cargo, y los conocidos problemas de salud que lo aquejaron en los últimos tiempos son la alarma que le indica que ahora sí, este tendría que ser su último período al frente de la Comuna. No será un tiempo sencillo el que venga de aquí en más. A sus adversarios de afuera se sumarán muy pronto los que quieren ser dueños de su sucesión, que no sólo ya están sentados a la mesa del reparto, sino que tienen los cubiertos listos.


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