ENTREVISTA

Juan Carlos Calegari

Entrevistas » 01/09/2019

Como muchos varelenses, Juan Carlos Calegari es más conocido por el sobrenombre que lleva desde sus años de chiquilín: «Boyé», como le dicen, por el recordado jugador de fútbol, nació el 19 de noviembre de 1944 en nuestra ciudad, y al igual que aquel campeón de Boca y Racing, jugaba de wing por la franja derecha de la cancha con gran habilidad. Reconocido «fana» de la Academia, nuestro «Boyé» nos recibe en la tienda de disfraces de su esposa, Mirta Stephan, con quien tiene seis hijos: Gustavo, Javier, Andrea, Germán, Cristian y Rodrigo, 14 nietos y una bisnieta, y formó parte durante décadas de la comisión directiva de Defensa y Justicia, club cuya Comisión de Fiestas ya integraba con solo 15 años de edad. Añorando el Varela del ayer, nos dice: «Era una época muy linda. Otra cosa… Uno salía a la calle y encontraba a algún vecino… ¡Y había un respeto! No ibas a ver a un pibe fumando delante de un grande. Te daba vergüenza hacerlo… Ahora hay menos educación».

-¿Dónde estaba su casa paterna?
-En Vélez Sársfield 90. Nací en esa casa, y en mi nacimiento intervinieron el Dr. Sallarés y la partera doña Tomasa. Éramos y somos dos hermanos: Irma y yo.
-¿De qué trabajaban sus padres?
-Mi padre en el Banco Provincia, y mi mamá era ama de casa. Eran dos fuera de serie. Yo no era muy bueno, pero tampoco muy malo. Te puedo decir algo: nunca tuve una palicita de mis padres, ni siquiera un cachetazo. Gracias a Dios tuve una infancia muy linda. Nunca me tocó vivir algo feo. Ellos eran muy humanos, y tenían muy buena relación con todos. Me enseñaron el respeto, y a colaborar con la gente.
-¿Conoció a algún abuelo?
-A mis dos abuelas. La abuela de parte de mi mamá era Antonia Bengochea, y la de parte de mi papá, Teresa Camer. En la casa de Teresa no se cocinaba muy bien, pero la abuela Antonia era muy buena cocinera, igual que mi madre. Vivían para eso… Y estaban en la casa todo el día. Nos reuníamos muy seguido, toda la familia, y las Fiestas se pasaban una en cada casa. Los padres de mi papá eran italianos. Se habían establecido en San Pedro. Papá nació ahí en 1901, y a los cuatro meses lo trajeron a Varela, a vivir donde ahora está «Decormitre», cerca del Banco Santander.
-Varela no era Varela todavía…
-No. Era San Juan Bautista.
-¿Cuáles eran sus juegos infantiles?
-Yo me crié prácticamente en el club Defensa y Justicia. Y jugaba al fútbol en una canchita que estaba en Aristóbulo Del Valle y Avenida San Martín, donde ahora funciona Telefónica. La primera camiseta que vestimos fue la de Chacarita. Y nos auspiciaba la bicicletería El Gauchito, de Monteiro, que estaba en la esquina, donde ahora está D´Elía.
-¿Ellos les dieron las camisetas?
-No, las camisetas nos las dio el Ateneo de la Juventud, que presidía Coco Suárez. Me acuerdo mucho de él, que estaba con sus hermanos Cacho y Pochi. Y de su padre, don Ramón, una gran persona… Tenía un carácter divino. Buena gente todos los Suárez.
-¿Con quiénes jugaba?
-Con los chicos del barrio. Mi primo Jorge, Carlitos Caparé, el Vasquito Serrá, Monroig, Jorge Pagani, los Calvi…
-¿Contra quiénes eran los partidos?
-Contra todos los barrios. Y después jugábamos para Defensa y Justicia.

-En esa época Defensa tenía más básquet que fútbol…
-Sí, era así. Varela Junior jugaba al fútbol y Defensa tenía equipo de básquet y también de fútbol. Ahí jugábamos con chicos como Carlitos Caparé, Rodolfo Moreno, y en el Varela estaban Chacho Garlatti, Horacio Guarasci…
-¿Quiénes eran los que más «la movían» en ese tiempo?
-Guarasci era muy buen jugador, también Moreno, todos más grandes que yo… Quique Demattei, Lala Luz, Eloy y Vicente Briega, Nando Salgado, el hermano más chico, al que le decían Lechón… Bernabé Ferreyra, hijo del cobrador del Centro Cultural Sarmiento…
-¿Bernabé Ferreyra? ¿Se llamaba como el jugador de River?
-Sí. Igual.
-Además del fútbol, ¿a qué otras cosas jugaba?
-En Defensa, al básquet y al ping pong, y en la calle, cuando estaba lindo el tiempo y hacía calor, jugábamos a la escondida y esas cosas de chicos. La pasábamos muy bien.
-¿Quiénes eran los amigos del barrio?
-Rubito Porto, mi primo Mario, Alejandro Belén, Oscar Aye…
-¿Cuál fue su escuela primaria?
-La Número 1. En primer grado tuve a Zalemita y Amanda Devincenzi, en primero superior a Paquita Blanco, en segundo a Telma Egoguru, que era de La Plata, en tercero, a María Eufemia Añorga, en cuarto, a la señorita Mayola, que era bravísima… Enseñaba muy bien, pero era brava, y domó a todos los bravos de Varela. Te hacía pasar a dar lección al frente, y eso te servía para la secundaria. En quinto tuve a la señorita Herelia Cirito, que era de Adrogué, y después fue mi profesora de Geografía, cuando cursé en el Colegio de allá, y en sexto grado a la Coca García, la hermana del Gordo, que tenía el supermercado.
-¿Empezó el Secundario en Adrogué y lo terminó en Varela?
-Sí. En el Comercial.
-¿A dónde iba a bailar?
-A Defensa, el Varela Junior, La Patriótica, la Villa San Luis…
-¿Con quién iba?
-Yo salía mucho con Freddy Calvi. Siempre nos colábamos en algún auto.
-¿Qué bailaban?
-Jazz y tango. Orquesta típica y orquesta de jazz. Tres entradas de unos veinticinco minutos cada orquesta.
-¿Iban a conocer chicas o ya se conocían todos?
-Era muy familiar. Ya sabíamos quiénes iban a ir y a quienes nos íbamos a encontrar. Cuando íbamos a La Patriótica el salón tenía unas cuantas sillas que habían quedado, del cine Astor, y ahí se quedaban dormidas las madres que iban a acompañar a las chicas…
-¿Cuál fue su primer trabajo?
-Con mi tío, Angel Caferatta, que era el director de «El Varelense». Él estaba casado con mi tía Teresa. Tenía una oficina en la que se dedicaba al negocio de la carne con Julio Porfiri y Lino Ghio. Yo trabajaba ahí, con Rosita Prebitera, haciendo tareas administrativas. Tenía 15 años… Después trabajé en el Banco Provincia y más tarde me fui a una compañía de seguros, La Agrícola, que se fundió, así que puse un lubricentro en La Colorada, y después abrí otro en el Kilómetro 26. En el primero está mi hijo y yo estoy en el Kilómetro con mi nieto. Por lo menos estoy ocupado en algo...
-¿Cómo conoció a su señora?
-Cuando el Padre Vázquez nos dio la comunión, en 1952. El Comisario era Di Leo y el Intendente don Luis Calegari, que era pariente mío. Era un fuera de serie… Y eso que él era peronista y yo radical. Y era hermano de Bicho Moro.
-Cuentan muchas anécdotas de Bicho Moro. ¿Nos recuerda alguna?
-Un día estábamos en un baile en la López Romero, en el Cruce. Estaba Bicho Moro, el Tano Carnevale, Juani Demattei, el Negro Selva, el Gordo García… Yo iba a bailar pero tenía unos quince años menos que ellos. Terminó de actuar la Típica y se subieron al escenario… Estaban medio «entonados»… Agarraron los instrumentos y empezaron a tocar cualquier cosa…
-Volviendo a su señora, ¿cuándo se puso de novio?
-En un baile que se hizo en «La Patriótica» al que había ido con sus padres.
-Siempre estuvo dedicada al arte…
-Sí. Es profesora. Y muy buena bailarina.
-¿Y usted bailaba bien?
-Nooo. Yo soy medio patadura, y la pisoteaba bastante.
-¿Cómo fue la primera vez que entró a la casa de sus suegros?
-La madre la estaba preparando y yo me quedé con el padre, que estaba muy cansado porque era panadero y en esa época era un trabajo muy duro. Estaba leyendo el diario mientras que hablaba conmigo y en un momento se le cayó, porque se había quedado dormido.
-¿Quién fue su «personaje inolvidable»?
-Me acuerdo de un viejito buenísimo, que estaba a cargo de la Unidad Básica peronista que estaba en la esquina de Newbery y Av. San Martín, y se llamaba don Alejandro Vaccari… Nos daba pelotas de fútbol, y hablábamos todos los días. Lo quería todo el mundo y era muy buena persona.
-¿Cómo era ese tiempo entre peronistas y contras?
-En Varela éramos todos conocidos, nunca vi ningún problema.
-¿De qué negocios se acuerda?
-En Newbery y San Martín, frente a la unidad básica, estaba la lechería Juancín, viniendo para la Comisaría, estaba el almacén y despacho de bebidas del Negrito Caparé, en Sallarés y San Martín la tienda Las Palmas, de Antonio Bengochea y mi tío Andrés, enfrente donde está Survive, estaba el almacén «El Recreo» de don Roque y Orlando Angarola. Donde estaba la estación de servicio estaba el almacén de Mora… Ya más para acá estaba España con su corralón, y en San Martín y Chacabuco, el almacén de los Supervía, con los hermanos Tino, José, Mariano y Ursula. En Alberdi estaba el despacho de bebidas de Don Domingo García, y en la Avenida Vázquez, los bares de los portugueses y Demattei. Y la confitería Astor en Monteagudo, frente al cine…
-¿Está contento con su vida?
-Agradecido. Me llevo muy bien con mis hijos, mi señora y nietos, y tengo muchos amigos. Respeto y me respetan.
-¿Qué le diría a Dios si pudiera hablarle?
-Le pido que nos ayude a todos, también a los que nos gobiernan, porque tenemos un lindo país… Que todavía no lo terminaron, porque es interminable, sino estaríamos en el descenso directo.


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