El CEPLA: contención y ayuda para 500 jovenes

Edición Impresa » 01/10/2019

Planeado en 2014 e inaugurado en 2015, el CEPLA, Centro Preventivo de las adicciones, de Florencio Varela superó con creces los objetivos que tenía desde el primer día.
Su vicedirector, Alfonso Ruiz Boyer, dialogó con Mi Ciudad donde dio un pantallazo sobre lo hecho hasta el momento y lo que hay en mente.
-Fue importante el trabajo previo con los chicos de darle un incentivo para que se acerquen a algo que estaba naciendo…
-Sin esas herramientas estaríamos aún perdidos. Hicimos una tarea de ir esquina por esquina y acá llegaban chicos con una carencia total y con una falta de recursos para desarrollar aptitudes que ni ellos sabían cuales eran. Acá el que viene tiene actividades físicas, música, computación, deportes y eso lo tienta a seguir y estoy seguro que sin eso , no seríamos lo que somos hoy.
-¿Sigue siendo una condición que vayan a la escuela?
-Totalmente. Que estén escolarizados. Hay más de 460 chicos y jóvenes y ya hay algunos que están cursando estudios en la UNAJ. Cualquier cosa que les falte por medio principalmente de la Municipalidad, luego por la Fundación del Padre Miguel y por ciudadanos varelenses generosos, se les consigue. Todos son de bajos recursos y hay que hacer todo lo posible para que se mantengan escolarizados.

Son alrededor de 20 las personas que trabajan a diario para que el CEPLA funcione, desde la coordinadora Natalia Betoni, psicólogos, cocineros y docentes, todos bajo la dirección de Pablo Reynoso.

-¿Qué balance se puede hacer en estos primeros cinco años?
-La verdad que fueron años maravillosos, yo desde el principio no entendía muy bien porque lo veía difícil pero con el tiempo me di cuenta que los chicos con las condiciones que la vida les dio que son diferentes a las que tuve yo por ejemplo, al darles oportunidades, la persona crece. Cuando vos les das a los chicos el recurso, ellos lo aprovechan y hoy tenemos músicos en la Orquesta Sinfónica que en su vida habían agarrado un instrumento…Hay bajistas, guitarristas, bateristas, grabaron varios CDs porque tenemos un estudio de grabación y de otra forma, ¿cómo lo podrían haber hecho?.. Imposible.
-¿Cómo los afecta la crisis reinante?
-Es terrible ver como a este lugar que no era por ejemplo para venir a comer, ahora vienen a comer los hermanitos y los padres de quienes concurren diariamente. CEPLA tiene dos cocineros fijos y no podemos poner límites. Cuando el chico tiene hambre, se le da de comer. Los almuerzos son con mesas enormes de 100 chicos , y da pena ver que además vienen a comer el resto del grupo familiar. Y también damos cena, no hay tantos comensales pero son casi 80 que se quedan a comer…Y tampoco se les puede decir que no a los padres y los hermanitos. Me da mucha tristeza ver a ese padre que viene porque eso es resultado de la crisis.
-Es difícil hablar de proyectos este año, pero ¿hay alguno?
-Si, nosotros queremos hacer talleres para que aprendan oficios, carpintería, manualidades…Tenemos los profesores pero nos faltan los elementos, las máquinas, pero seguramente las vamos a ir consiguiendo.

Hablando de conseguir, gran parte de los elementos con los que se trabaja en la sede de Necochea y Av. Senzabello son producto de donaciones y por eso Ruiz, no se cansa de agradecer.

-Hay muchos que colaboran, y puedo nombrar al Mercado Alen, De la Fuente, D´Elía, Lemme… que nos dieron bancos de carpintería, maquinas, vestimentas, pelotas de fútbol, comida …No tengo problemas con la gente, ellos se brindan y nos dan una gran mano para que sigamos funcionando.
-¿Hay inscripciones?
-Si, tratamos de superar las cosas burocráticas pero nos encontramos muchas veces que vienen y no tienen documentos, hay que hacérselos, nunca fueron al médico… Hay mucha dejadez de los padres también. Por suerte acá hay un doctor que los revisa una vez al mes, está el calendario de vacunas… En definitiva, todo arrancó de una manera y siguió y sigue de otra. La realidad nos fue superando.

Aún se recuerda el caso de cinco hermanos que pasaban todo el día en el CEPLA, desde que abría hasta que cerraba. No se iban nunca, concurrían a las clases, a los cursos y cuando tenían libre se quedaban. Hasta que los siguieron al finalizar un día y descubrieron que dormían en la estación de servicio de Av. Senzabello y Ruta Provincial 36. Y hoy, el mayor de ellos es un estudiante de la UNAJ y otro de los hermanos integra la Orquesta Escuela.
Así funciona el CEPLA, con la ayuda inestimable de la Comuna, la Fundación Padre Miguel y las colaboraciones de varios vecinos todos juntos para el bien de los casi 500 chicos y jóvenes que concurren a diario allí.


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