Juego de cuatro. Hablan los candidatos: Norberto Pazos (Frente de Izquierda)

Edición Impresa » 01/10/2019

Norberto “Tito” Pazos tiene 45 años, es psicólogo social –recibido en el Centro de Altos Estudios de Buenos Aires- en una Fundación de Ayuda en Adicciones y es hijo de un gremialista de la JP de los años 70, al que vio por última vez cuando tenía 7 años. Criado por su madre, fue a la escuela primaria Tomás Guido de Constitución y trabaja desde los 17 años, para ayudar en una casa en la que eran cuatro hermanos, uno de ellos con una discapacidad, siendo albañil, tapicero, electricista, camionero y fletero. Nacido en Pompeya, vive con su mujer, Paula, en el barrio Martín Fierro de Florencio Varela, ciudad a la que llegó hace más de dos décadas. Tiene dos hijos. Toca el bajo para relajarse, aunque dice ser “malo” para ello, y le gusta leer, escuchar música –rock y tango- y ver películas clásicas. Reconoce como su maestro en la política al docente Roberto Gellert, emblemática figura de la Izquierda varelense. Es fanático de Huracán, y aunque jugaba al fútbol con amigos, ya no hace ningún deporte. Dona el 5 por ciento de sueldo a su partido, integra el Polo Obrero y está convencido de que “no hay que pagarle la deuda al FMI, por ilegítima y usurera”. Su agrupación tiene tres merenderos en Varela, que según afirma “no tienen ayuda del municipio, y hace tres meses no reciben leche desde el Estado”.

-¿Qué es lo peor de la gestión Pereyra- Watson?
-Watson es una continuidad de Pereyra, no es lo nuevo. Hace 27 años que gobiernan y más del 60 por ciento de los varelenses están sin cloacas, sin asfaltos, sin agua potable, en la peor de las miserias. Lo que hicieron con los recursos son cambios cosméticos como la Peatonal o la fuente de la Rotonda, pero los recursos tendrían que destinarse a las necesidades más urgentes. Queremos que la gente pueda discutir cuáles son las prioridades. Por ejemplo, hay colegios como la Técnica 2, la Técnica 4, el Instituto de Formación Docente Nro. 54 o la Escuela de Arte que se caen a pedazos.

-¿Tiene algo de bueno esta Administración?
-Nada. No asiste las necesidades urgentes del pueblo, ni a los comedores en lo que correspondería a Desarrollo Social, ni a los desocupados que piden un terreno, y a los que si ocupan los reprimen. En Villa Brown pasó que los que levantaron la toma hoy están viviendo con carpas en los patios de otros vecinos solidarios.
-¿Es imposible pensar en un acuerdo entre toda la oposición para ganarle al oficialismo?
-Sería imposible hacer una unidad con gente que representa intereses opuestos a los que representamos nosotros. Si nos uniéramos sería solo con un fin electoralista y si ganáramos no podríamos representar al pueblo trabajador. Nada nos une con Alaniz, que representa a Macri, Vidal y los intereses empresariales. Y Kanashiro ha sido funcionario de Pereyra, que representa los intereses de la burguesía y los grandes capitales.
-¿Si pierden en octubre que harían?
-No es una estación terminal octubre ni ganar una banca en el Concejo, aunque sería un paso importante y un lugar de lucha más. Pero nosotros estamos en la calle todo el año, seguiríamos haciéndolo.
-Danos tres medidas que tomarías siendo Intendente.
-La primera, un plan de obras públicas con viviendas populares llevado adelante por los mismos trabajadores desocupados bajo convenio de la Construcción y financiado con una tasa de emergencia a las grandes fortunas de Florencio Varela, que evaden impuestos y no pagan tasas con la excusa de que vienen a traer trabajo, cuando en realidad a los puestos calificados los traen de afuera. Por ejemplo, cuando vino Honda se la eximió de pagar la tasa municipal y se fue con una fortuna, dejando a todos los trabajadores en la calle sin que el Municipio intervenga. La segunda, la inseguridad, que para nosotros tiene que ver con las redes de narcotráfico y las redes de trata, que a su vez tienen que ver, muchas veces, con el aparato represivo del Estado, la policía y la gendarmería. Queremos la apertura del parte diario de las comisarías, para saber quiénes entran y quiénes salen. Las cámaras de seguridad tendrían que estar en las comisarías: todos saben que el transa del barrio arregla con el comisario. Que se termine el autoritarismo, el gatillo fácil y el amedrentamiento a los más pobres. Llenan de policías los barrios en lugar de abrir clubes para los pibes, dar trabajo, o atender a los merenderos. Y la tercera, relevar las fábricas de Varela, para saber en qué condiciones están sus trabajadores, qué seguridad tienen.


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