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Dulces subsidios: le quitaron el beneficio a los productores cuestionados



Edición Impresa » 02/01/2021

La polémica por los subsidios enviados por el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación a nuestra ciudad está lejos de apaciguarse.
A través del programa “Banco de Maquinarias, Herramientas y Materiales para la Emergencia Social», dicha cartera decía propiciar la entrega de elementos a aquellos productores que se encontraran “en situación de alta vulnerabilidad social”.
Pero la adjudicación de todo lo necesario para instalar una “sala de extracción de miel” a dos apicultores sin experiencia conocida en el distrito, provocó el rechazo de los históricos del sector, y una respuesta del Secretario de Industria, Ricardo De la Fuente, que delegó la responsabilidad de la elección de los beneficiarios en el Ministerio.
Sin embargo, desde la dependencia nacional que dirige Daniel Arroyo, se informó a Mi Ciudad que los proyectos son decididos por cada Comuna, desmintiendo lo declarado por el funcionario municipal. “Los proyectos productivos, los y las emprendedoras son identificados y definidos por cada Municipio”, declaró a este medio la vocera del Ministro, Verónica Aguilera, quien aclaró también que la intervención del organismo nacional se limita a “firmar acuerdos con los municipios por el banco nacional de máquinas, herramientas e insumos” y a “transferir los fondos” para esos emprendimientos.
Lo cierto es que después del revuelo causado por la reacción de los “productores históricos” y el informe publicado en nuestra edición de diciembre, el mentado proyecto, que en primera instancia se había adjudicado a Rodrigo Cerrudo y José Luis Amoedo, fue dado de baja desde el Ministerio. Ambos llevaban apenas un par de meses como inscriptos en el Registro Nacional de Productores Apícolas (RENAPA) y con numeración correlativa. El motivo de la marcha atrás fue que no calificaban para el subsidio por encontrarse ambos “en relación de dependencia”.
Según explicó De la Fuente a Mi Ciudad, sólo dos de los más de 80 proyectos locales fueron rechazados desde la cartera nacional y por ese mismo motivo: el de Cerrudo y Amoedo, y el de la cooperativa SURGBA. “Antes de entregar cualquier subsidio, el Ministerio chequea que no tengas trabajo en blanco. Si tenés trabajo registrado, el subsidio se cae”, amplió. “Es una lástima que no se haya aprobado. Estos productores que se opusieron querían que se lo diéramos a ellos, pero yo no le doy nada a nadie, el que se lo da es el Ministerio. Ahora estamos gestionando la sala de extracción y de fraccionamiento con Provincia, a ver si esta vez lo hacemos sin ningún conflicto. Acá no hay nada raro”, agregó.
La gente de SURGBA sostiene que fueron ellos mismos los que rechazaron su “beneficio” por no ser lo que requirieron y por su manifiesta inutilidad. “Lo que nos entregaban no nos servía, y lo que podía llegar a servir, no entraba en la sala de extracción”, explicó a este medio Rafael Koziol, integrante de SURGBA y miembro de una familia que se dedica a la producción de miel desde hace más de 60 años.
Cabe preguntarse a esta altura: si el requisito esencial para recibir la ayuda estatal era encontrarse en situación de “alta vulnerabilidad social”, ¿se encuentran en esta condición todos los que recibieron los subsidios? A simple vista pareciera que no. No sólo se habrían beneficiado comerciantes sin necesidad económica alguna, sino al menos parientes de dos empleados de la propia Secretaría de Industria. Consultado al respecto, De la Fuente remarca la “transparencia” del Programa y dice no tener conocimiento de estos casos. “Si sos empleado municipal no podés tener este subsidio. Y si algún familiar de un empleado presentó un proyecto y le salió, es porque le correspondía salir, no por alguna preferencia”, asegura.

(Ver nota completa en la edición de papel)


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