Karel Sys, el campeón que peleó con Archie Moore



Historias de Mi Ciudad » 02/07/2023

Alto y grandote, y de presencia intimidante para quien no lo conociera, Karel Sys era sin embargo, un hombre educado y amable. Dos veces campeón europeo de boxeo, y con el mérito de haberle hecho pasar una muy mala noche al supercampeón mundial Archie Moore, el “Viejo Carlos”, como le decían, vivió durante varios años en Florencio Varela, adonde llegó desde su Bélgica natal en la década del 50.
Nacido el 14 de febrero de 1914, debutó en un ring el 21 de agosto de 1932, en Oostende, West-Vlaanderen. Con el alias “Charles”, protagonizó entre ese año y 1954 una carrera que tiene números asombrosos: 143 combates, con 117 triunfos, (58 por KO), 15 derrotas y 10 empates.
Cuando fue absurdamente señalado como “colaboracionista” por haber boxeado en estadios alemanes y le quitaron su licencia profesional, decidió trasladarse a España, donde participó de varias exhibiciones de catch e hizo otras actividades para sobrevivir. Al retornar a su tierra natal, recibió la propuesta de venir a Argentina, y así lo hizo, empujado por la crisis de la posguerra. Como era usual en esa época, el primero en llegar fue él, y luego vino su esposa, Pola Vanrumbeke.
Aquellas acusaciones quedaron definitivamente sepultadas por la realidad histórica: en 1982, durante la presentación de un libro sobre su vida, recibió el homenaje del gobierno de Bélgica, se lo reconoció como integrante de la Asociación Flamencos en el Mundo y hasta se acuñaron monedas en oro, plata y bronce con su imagen, como se hace con un prócer nacional.
En esta ciudad, cosechó amistades, tuvo una relojería en la calle Dr. Sallarés entre España y Monteagudo y también, un criadero de pollos y un gimnasio, en la esquina de General Paz y Pueyrredón, donde se levantaba su amplia finca. A ese gimnasio concurrían decenas de pibes que aprendían a practicar pugilismo y a recibir no pocas lecciones de caballerosidad deportiva, y también algunos chiquilines como “Pipo” Belén, que se divertían viendo a los mayores tirando golpes y pegándole a la bolsa.
Entre esa camada de jóvenes estaban el Gallego Gerardo Roberto, Juan Greco, el Gordo Florencio Carballo, Taja, Piraña Ramírez, Miguelito González, Gabino, Osvaldo Moreno, los hermanos Roldán, del barrio Chacabuco, uno de los cuales llegaría a pelear en el mítico Luna Park, y “Pocho” López.
Justamente “Pocho”, hoy radicado en Estados Unidos, lo recuerda así para Mi Ciudad: “Era un tipo bárbaro. Daba miedo, pero no se peleaba con nadie. Siempre nos decía que se dedicó al boxeo por necesidad, porque era un alfeñique. Y se entrenó toda la vida, inclusive cuando ya no boxeaba. Siempre nos enseñaba que no había que usar la fuerza afuera del deporte”.
Y agrega: “Un día iba caminando y cuatro tipos empezaron a provocarlo desde una camioneta. Él trató de calmarlos, les decía que no tenía sentido pelearse… Pero se bajaron a buscarlo. Lo único que hizo fue empujarlos. Terminaron todos en el piso, y no les tiró ni una trompada”.
En aquellos tiempos, además de entrenar, Sys organizaba peleas en el Club Zeballos –donde solían lucirse los hermanos Cottrone- y en un circo que tenía un ring y estaba en la Estación de Varela. Figura del boxeo varelense de ayer, el recordado “Facturita” Vignola, amigo de Sys, acordó con él una exhibición en Zeballos. Con gran cantidad de público, la pelea empezó liviana pero con el correr de los rounds se fue calentando y los golpes empezaron a ser en serio, lo que llevó a los contendientes a suspender el combate para preservar su integridad y su buena relación, decretando un salomónico empate.
En otra ocasión, se armó una pelea en el Varela Junior, entre uno de los créditos locales, Juancito Greco, y un pibe que supuestamente era debutante: nada menos que Víctor Emilio Galíndez, que años más tarde sería Campeón del Mundo. Pero la velada no terminó bien. Al percatarse la hinchada local de que Galíndez no tenía nada de novato, y que había una ventaja antideportiva en el cuadrilátero, empezaron los reclamos, y poco después, volaron sillas y se intercambiaron trompadas con la barra visitante. “Se armó una batalla campal y terminamos todos a las piñas”, recuerda “Pocho”. Y el “Gallego” Roberto agrega: “esa noche el Varela Junior estaba lleno. Pero terminé con el Rengo Miguel abajo del ring… Fue un desastre”.
Roberto también traza su semblanza sobre Sys: “era muy estricto. Enseguida se daba cuenta de quién tenía condiciones para el boxeo y quien no. Era muy bueno y muy querido. Pero… ¡Qué no te viera fumando!”, afirma.
Miguel “Chocolate” González define a Sys como “su segundo padre”. “Yo era un chico de la calle- recuerda- Lustraba botas y lavaba copas en la Estación, y dormía en algún negocio de esa zona. Como los más grandes venían a pegarnos a los más chicos, yo era muy piñero… El hijo de Sys, Remi, y el petiso Filone, que era taxista, y me querían mucho, me llevaron a que el padre me conociera, y él me dio un galpón para que viviera. Viví seis años con su familia. Tenía un criadero de pollos, y yo me levantaba a la mañana a hacer el reparto con él. También empezó a enseñarme a boxear. Después se sumaron otros pibes. Éramos cinco, después diez, y hasta treinta… Me puso el apodo “Chocolate”… Y peleé varias veces, en Zeballos, en el Nahuel, hasta con profesionales”.

Campeón belga, casi Campeón Europeo

El 29 de mayo de 1937, con solo cinco años como profesional, Sys ganó el título belga de los medio pesados ante Jean Berlemont en el Leopold Place de Ostende. El 9 de noviembre de esa misma temporada empató en Bruselas frente a Gustave Roth por el EBU European Light Heavy Title International Boxing Union World.
El 20 de enero de 1939, Charles buscó el título europeo de los pesados y perdió ante Heinz Lazek en Alemania. El 2 de julio de 1941, subiendo de categoría, venció a Gustave Roth por el titulo belga de los pesados. En 1942, el 25 de mayo, se hizo la revancha, en la que Roth le ganó a él.
El 30 de mayo de 1943 perdió con Olle Tandberg por el título europeo de pesos pesados. La pelea tuvo lugar en Rasunda, Suecia, un histórico estadio de futbol que ya no existe.

La pelea con Moore

Figura indiscutida del mundo del deporte, con un récord de 220 peleas, 186 triunfos (132 por K.O.), 23 derrotas y l0 empates, el gran Archie Moore tenía todo arreglado para presentarse en un combate contra el campeón olímpico Alberto Lovell en el Luna Park. Pero a último momento, y con las entradas vendidas en su mayor parte, el argentino rechazó la pelea. Desesperados, los organizadores buscaron un rival para el campeón y lo encontraron en Florencio Varela. Aunque Sys estaba prácticamente retirado, aceptó, sin saber que ese enfrentamiento lo catapultaría hacia Europa para retomar su campaña. Con solo tres semanas de preparación, en un combate asombrosamente parejo, el 23 de junio de 1951, donde el estadounidense no logró doblegar al belga, los jurados dieron empate y una victoria para Sys no hubiera sonado descabellada. La magnífica performance del varelense fue destacada por la revista “El Gráfico” y toda la prensa nacional, y en poco tiempo se empezó a hablar de armar la revancha. Pero esta vez fue Moore el que no quiso saber nada. “Yo no peleo con fantasmas”, dijo el campeón, molesto por el estilo de Sys, que tenía una gran habilidad para esquivar los golpes y no dejarse pegar.
Lo curioso fue que Lovell, agrandado porque vio que Sys le había sacado un empate a Moore, después aceptó pelear contra él, y recibió una verdadera paliza, en la que fue su última pelea, en 1951.

Proa a Europa

El empate con Moore llevó a Sys hacia Europa, donde lo esperaba el máximo título continental. Fue el 12 de enero de 1952 cuando se consagró Campeón Europeo de los Pesos Pesados, al vencer a Hein Ten Holf, en el Palais des Sports de Bruselas, por puntos. Ese mismo año perdería el cinturón: el l 2 de agosto de 1952, en el Rote Erde Stadion de Dortmund, Alemania, caería contra Heinz Neuhaus.
Pero la historia no terminaría así: solo dos meses después, derrotó en la revancha al boxeador alemán en Rubenspaleis, Antwerpen, Bélgica.
La puja se definió en un tercer encuentro: el 2 de agosto de 1953, a sólo veinte días de la aparición del primer número de Mi Ciudad, Neuhaus volvió a ganarle y a retener su título, por puntos, en el Rote Erde Stadion. Después de esa derrota, a su carrera le quedarían solo seis combates.

La misma sangre

Con su esposa Pola, con quien se mudó a Mar del Plata después del “Rodrigazo”, Charles tuvo dos hijos, Remi y Brigitte. Ella tuvo un final trágico, al ser asesinada en Brandsen. Remi, que durante varios años manejó un camión para fletes, también falleció. Mi Ciudad habló con su hijo, Pablo, durante su estadía en nuestra localidad.
Pablo Sys es muy parecido a su abuelo, y sonríe feliz cuando se lo hacemos notar. “Pepé era mi héroe”, nos dice, revelando sin querer cómo se dice “abuelito” en flamenco. Aunque trabaja como chef en un conocido restaurante de San Bernardo, Pablo estuvo en Florencio Varela, donde reside su madre, Diana, durante gran parte de la cuarentena. “Cuando mi abuelo llegó a Argentina dijo que no veía el agua del río porque había pan flotando”, agrega, dando una verdadera metáfora de la abundancia de una Argentina distinta.
“Cuando era chico, en vacaciones me la pasaba en Mar del Plata con ellos –cuenta- Mi abuela tenía una wafflera cuando acá nadie sabía qué eran los waffles. Y venían todos los chicos a comerlos. Nos quedábamos sin dulce de leche, sin azúcar, sin mermelada… Mi abuelo hacía de todo, Era relojero, ahumaba pescado, y cuando llovía salíamos con el balde a buscar caracoles para cocinar. Él me enseñaba cuáles servían y cuáles no. Era muy divertido, le gustaba hacer bromas, y hacerme girar en el aire. Por ahí me hablaba en francés o en flamenco, y le encantaba que comiéramos con las manos y especialmente, chupar el cogote del pollo”.
Entre risas, relata: “Como yo siempre fui gordito, mis compañeros me pegaban, hasta que Pepé me enseñó a defenderme. Entonces me mamá dejó de ir a la escuela porque me fajaban y empezó a ir porque yo les pegaba a los otros.”
Al solicitarle alguna anécdota, nos cuenta: “En una época mis papás tenían un boliche de campo en Loma Verde, entre Brandsen y Montes, donde ahora hay un Howard Johnson. Una vez se quemó una lamparita y mi abuelo la cambió. Mi abuela y mi mamá, que eran jóvenes, estaban adentro y llegaron unos camioneros preguntando si “eran las únicas chicas”… Claro, la bombita que había puesto mi abuelo era roja, y no sabía lo que significaba”.
Pablo suma un detalle inédito sobre el último combate del campeón belga: “Él me contó que la última pelea la perdió porque no tenía aire. Tenía más de 40 años y entrenaba como si tuviera 20… En ese momento le detectaron que tenía el corazón agrandado”. Y amplía: “Siempre decía que él se divertía mucho en el ring. Había solo dos cosas que no le gustaban: que le pegaran en la nariz, y que el rival lo cargara”.

Sys en Argentina

En Argentina peleó 14 veces y nunca perdió. Tres de esos combates fueron en el Luna Park: el citado empate con Moore, una victoria ante Américo Capitanelli el 1 de mayo de ese año, y un triunfo contra Antonio Francia, el 10 de noviembre de 1950. Peleó dos veces en San Juan (triunfos ante Alfredo Lagay y Juan Urlich), tres veces en Córdoba (victorias ante Lagay, Urlich y Capitanelli), una en Zárate (venció a Agustín Cerroni), San Nicolás (triunfo contra Lucas Rubinich) y Bahía Blanca (triunfo ante Antonio Moscoloni) , contabilizándose otros dos combates en Buenos Aires también con victoria ante Moscoloni.y empate ante Arturo Godoy.
El 20 de marzo de 1950 tuvo su única pelea oficial en Florencio Varela: fue victoria por puntos frente al mendocino Eusebio Ramírez.

El final

Su última pelea fue ante el campeón cubano Nino Valdes, el 22 de mayo de 1954, en el Palais des Sports, de Bruselas, y la perdió por nock out técnico. Ese año había tenido tres combates y todos habían terminado en triunfos: dos ante Hans Friedrich y el restante, ante Ansell Adams.
Charles murió el 19 de junio de 1990, a los 76 años, en Mar del Plata.
En su campaña quedó un deseo no cumplido: el comienzo de la Guerra abortó su posibilidad cierta de enfrentarse al gran Joe Louis. ¿Quién hubiera ganado esa pelea de haberse concretado? “Para saberlo, tendríamos que haberla hecho”, decía Sys, sonriendo cuando se lo preguntaban.


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