CRONICAS VARELENSES

El estilo cardíaco



Edición Impresa » 02/01/2026 03/01/2026

Hay una historia muy linda que cuenta el inicio del Bhagavad Gita, el libro religioso indio, donde narra la conversación que tiene Arjuna con Krisna, a punto de enfrentarse con sus seres queridos del otro lado. A punto de enfrentarse a las últimas cosas.
Pasamos la navidad en lo de la madre de Shirley. Comimos rico, nos metimos a la pileta. Fue un viaje largo por el lejano oeste. Es increíble que viajemos tan poco. Otra vida hay más allá. Basta con viajar. Tren, colectivo, tren, colectivo. Así ida y vuelta.
A propósito de otra vida. Ir a la casa de la abuela era entrar en una película de Almodóvar. Sabías que te podías encontrar con cualquier situación hilarante a la cual te terminabas acostumbrando, era ver de cerca a Dina, la vecina de junto, una señora rubia de mediana edad, quizás la más jovial del grupo, a cuyo marido Roberto le robé un vino en el casamiento de Sandra. A doña Delia, la costurera de la esquina, que le hacía las bombachas a mi yeyo, a Chinita, la señora de junto del otro lado contrario a Dina, una señora por demás está decirlo muy coqueta, cuyo marido Tito me contaba siempre las mismas anécdotas del trabajo, Mary, que traía las revistas Violeta, de las cuales compraba siempre algunos libros, y el personaje quizás más pintoresco, la Ñata, una señora pequeñita, muy divertida que jugaba con asiduidad a la quiniela. Era esa cosa de puertas abiertas a cada momento del día. La casa de la abuela estaba abierta a quien quisiera entrar las 24 horas del día. El jugo y las galletitas. Los tíos locos, el encuentro con los primos. El mate que los chicos no probaban hasta los doce. Córdoba, lejana y sola. Todo eso un día se terminó. Como terminan todos los viajes. Para empezar otros. Cuando volvíamos del largo viaje a casa mi padre me escribió: no se olviden de pasar que papá Noel les dejó un regalito. Siempre sospeché de papá Noél y hasta llegué a tenerle miedo. Santa Claus, el viejito Pascuero. Agarramos a Mandarina. Tuvimos el mejor regalo de navidad que se podría soñar: mi papá y su pareja nos van a dar un hermanito. Chan. Todos los fantasmas familiares volvieron a aparecer como si fueran parte de otra vida.
El Bhagavad Gita termina con Krisna diciendo que el espíritu es inexplicable, incomprensible e inmutable. Modifiqué el poema de Freddy Mercury a la Radio:
Me sentaría solo y miraría tu luz/Mi único amigo durante mis tardes de adolescencia/Todo lo que tenía que saber/Lo leía en el diario/Les diste todas esas viejas estrellas/Las guerras de los mundos invadidos por Marte/Les hiciste reír, les hiciste llorar/Nos hiciste sentir que podíamos volar/Así que no te conviertas en un simple ruido de fondo/Un sistema de apoyo para las chicas y chicos/Que no saben o simplemente no les importa/Y solo se quejan cuando no estás allí/Tuviste tu tiempo/Tuviste el poder/Pero todavía está por llegar tu mejor momento/Diario.


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