En nuestra última edición, dimos a conocer que, según el Mapa de Arsénico del Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA), el centro de Ing. Allan se encuentra en estado de precaución, con niveles de arsénico en el agua que oscilan entre 10 y 50 ppb, superando el límite recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
En nuestra última edición, dimos a conocer que, según el Mapa de Arsénico del Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA), el centro de Ing. Allan se encuentra en estado de precaución, con niveles de arsénico en el agua que oscilan entre 10 y 50 ppb, superando el límite recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Ante la publicación de Mi Ciudad, la Comuna nos envió un comunicado fijando su posición.
La nota, que se titula «Análisis de concentración de arsénico en agua en diversos barrios del distrito», dice:
«El Municipio, a través de su Secretaría de Salud, efectuó un relevamiento de los niveles de arsénico en la composición del agua con muestras provenientes de diferentes barrios del partido, cuya examinación, para tranquilidad de la población varelense, determinó que los parámetros eran los permitidos para su uso y consumo.
Esta pesquisa fue realizada a partir de la publicación de un informe y confección de un Mapa de Arsénico en Argentina a cargo del Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA), el 11 de noviembre de 2025, que exhibió a la localidad de Ingeniero Allan, entre otras, en «Estado de Precaución» con valores de concentración que oscilaban de las 10 a 50 ppb (partes por billón). Sin embargo, la misma entidad indicó que no ocasiona impactos adversos en la salud. Para sostener esta última premisa, la citada institución añadió en dicha exposición la conclusión de un estudio epidemiológico reciente a nivel nacional.
Tras conocer este escenario, aunque sin certeza sobre las cifras de controles concretados por el ITBA en Florencio Varela, un equipo idóneo perteneciente a la cartera sanitaria comunal ejecutó un muestreo significativo en Ingeniero Allan, Bosques más Gobernador Costa que abarcó también a los barrios San Rudecindo, Presidente Perón y Ricardo Rojas.
El director general de Bromatología y Zoonosis, Alejandro Zanini, explicó el procedimiento: «Entre el día 27 y 28 de noviembre de 2025, examinaron el agua en distintos puntos geográficos del distrito y recurrieron al laboratorio BIOS, homologado por el Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible (OPDS) de la Provincia de Buenos Aires, para su evaluación desde el 2 de diciembre de 2025. Los resultados arrojaron números de concentración de arsénico que oscilaron de 0,01 a 0,03 mg/l (miligramos por litro), es decir, aptas para el consumo humano (agua potable). Todas dentro de las normas aceptables según los rangos estipulados por el Centro Alimentario Argentino, cuyo código autoriza a 0,05mg/l», afirmó.
A modo de reflexión, el profesional señaló «no saber la cantidad de muestras que tomó el ITBA en Florencio Varela y la metodología de recolección, así como la seguridad en la cadena de custodia de las mismas».
Además, el funcionario describió que «el arsénico siempre está presente por conformar la estructura geológica». Posteriormente, detalló la existencia de dos variantes del elemento en cuestión: el As (III) y el As (V). El primero y más tóxico aparecía con frecuencia en el sudeste asiático. El restante característico de nuestra región con una toxicidad mucho menor».
Respuesta de Mi Ciudad
1. El ITBA es una institución científica seria, no un actor improvisado
El ITBA no es un grupo de aficionados, es una institución académica con trayectoria, laboratorios certificados y equipos de investigación reconocidos a nivel nacional, cuyos estudios sobre arsénico son utilizados por universidades, organismos públicos y comunidades de todo el país.
Cuestionar «la metodología» sin aportar fundamentos técnicos ni evidencia alternativa no sólo es improlijo, es impropio de un Estado que debe actuar con responsabilidad sanitaria.
2. Los funcionarios públicos no están para desacreditar estudios, sino para gestionar soluciones
En lugar de poner en duda la metodología del ITBA, lo esperable de cualquier gestión municipal es comunicarse con la institución, solicitar información complementaria y articular un trabajo conjunto.
Eso es lo que hacen los municipios que entienden que la salud pública no se defiende con comunicados, sino con políticas basadas en evidencia.
3. Bromatología es un área clave, pero su rol no es negar sino investigar
La Dirección de Bromatología es un pilar en cualquier municipio.
Justamente por eso, sorprende que su primera reacción haya sido desconocer la metodología del ITBA, en lugar de:
Solicitar los datos originales,
Contrastar procedimientos,
Ampliar el muestreo local, y trabajar de manera coordinada para mejorar la calidad del agua.
La ciencia no se defiende con comunicados: se defiende con más ciencia.
4. El Municipio no informó lo esencial: metodología, cantidad de muestras y valores máximos
El comunicado oficial menciona «promedios» y «rangos», pero omite los datos críticos que cualquier informe serio debe incluir:
Cantidad de muestras tomadas,
Ubicación exacta de los puntos de muestreo,
Metodología de recolección,
Valores máximos detectados, no sólo promedios.
Los promedios, por definición, pueden ocultar picos de concentración que sí representan riesgo sanitario.
5. La comparación con el consumo interno del Municipio es inevitable
Si el agua de red es tan «segura» como afirma el comunicado, sería saludable que los funcionarios municipales consuman la misma agua que los vecinos, y no agua de dispenser, como ocurre en todas las dependencias públicas.
Tal vez habría que pedir a los vecinos que envíen botellas de agua de sus casas para que los funcionarios las compartan en sus oficinas.
Sería un ejercicio de transparencia sanitaria.
6. Lo que se necesita no es un comunicado defensivo, sino una política pública
El Municipio perdió la oportunidad de:
Reconocer el valor del Mapa del ITBA,
Convocar a la institución para un trabajo conjunto,
Ampliar el monitoreo local y generar un sistema de vigilancia continua de la calidad del agua.
En vez de eso, eligió una respuesta escueta, defensiva y sin datos verificables.
El arsénico en el agua no es un tema para relativizar ni para disputar en comunicados.
Es un problema de salud pública que requiere:
Transparencia,
Cooperación científica,
Datos abiertos y políticas preventivas.
El ITBA aportó información valiosa, y el Municipio, en lugar de desestimarla, debería integrarla y ampliarla, y actuar en consecuencia.
Florencio Varela merece una gestión de salud y ambiental que no se limite a responder, sino que proteja, investigue y garantice agua segura para todos.
Como expresaba Jauretche «Hasta que un día el paisano acabe con este infierno, y haciendo suyo el gobierno, con solo esta ley se rija o es pa’ todos la cobija, o es pa’ todos el invierno».