¿La Municipalidad usa como depósito una ex unidad básica ocupada?



Edición Impresa » 01/04/2026 22/05/2026

Camiones de la Municipalidad de Florencio Varela desde los que se bajan herramientas que se guardan en el lugar y son utilizadas por los integrantes de una cooperativa de trabajo que se supone se dedican a limpiar las calles del distrito.

Camiones de la Municipalidad de Florencio Varela desde los que se bajan herramientas que se guardan en el lugar y son utilizadas por los integrantes de una cooperativa de trabajo que se supone se dedican a limpiar las calles del distrito. Otros, sin identificación, que estacionan en el mismo sitio, y desde los cuales se descargan con inusual apuro decenas de bolsas con mercadería cuyo destino final se desconoce aunque a menudo se ve gente que viene a llevárselas. En su frente, el cartel partido de color naranja que indica que hasta hace algunos años –en rigor, hasta la declaración de la Pandemia de COVID-, funcionó en ese domicilio la Unidad Básica «5 de Marzo», donde se prestaban varios servicios a quienes acudían a requerirlos -entre ellos, una «asesoría legal»- y desde donde se reclutaban militantes del Partido Justicialista para movilizarlos a diferentes actos políticos.
Estos son algunos de los detalles que llaman la atención de los vecinos de Villa Susana, que no dejan de mencionar los extraños movimientos que observan en el local de la calle Aniceto Díaz 32 de ese popular barrio varelense.
Según pudo conocer Mi Ciudad, la propiedad cambió de dueño hace unos diez años pero cuenta en su fondos con un ocupante que no tiene título legítimo ni contrato alguno para residir en el sitio, y es justamente quien manejaba la Unidad Básica, un conocido puntero político de la «primera hora» de Julio Pereyra ahora acoplado a la gestión del actual jefe comunal, al que muchos de sus compañeros le adjudicaban una repetida función de «espía» al que enviaban a cada reunión o manifestación contraria al oficialismo a fin de recabar información sobre los asistentes, sus acciones y sus dichos.

La irregular situación llama a plantearnos varios interrogantes, entre ellos: ¿De quiénes son los vehículos que descargan bolsas de mercadería en un local que fue una Unidad Básica y hoy no está identificado como ninguna dependencia oficial? ¿Qué contienen esas bolsas? ¿Alimentos? ¿Para quién son y con qué criterio se reparten? Si son alimentos, ¿cuál organismo oficial está a cargo y cómo se efectúa el control al respecto? ¿La Municipalidad, que exige todo tipo de requisitos y abruma con sus medidas burocráticas a cualquier persona que pretenda habilitar un comercio, pidiendo factibilidad, zonificación, planos, contratos, el certificado antisiniestral, etcétera, utiliza como depósito un local que está usurpado? ¿Cuál es la cooperativa que usa también el sitio y en qué concepto? ¿Tiene fijado su domicilio en este local? ¿Lo alquila, se lo prestan? ¿Alguien cobra por el servicio? ¿Qué documentación avala estos movimientos de mercadería? ¿Hay recibos, remitos, órdenes de compra que sirvan para explicarlos? ¿Cuál es el rol del puntero y supuesto okupa? ¿Es empleado municipal? ¿Con qué funciones y en cuál horario?
Los vecinos quieren saber muchas de estas cosas. Habrá que ver si desde la Comuna llegan las esperadas respuestas.


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