EDITORIAL

El alacrán



Editorial » 01/04/2016

El alacrán picó a la rana que lo estaba cruzando, sobre su lomo, por el río. Y la rana, sorprendida, le preguntó: ¿por qué me picás, si vos también vas a morir?
-No puedo evitarlo –contestó el escorpión- está en mi naturaleza.

El video de los Báez y compañía contando millones de dólares en «la Rosadita» es quizás la más simbólica pintura del gobierno que se fue.
Ver a los socios y amigos de Néstor y Cristina Kirchner apilando montañas de billetes que en esa época nadie podía comprar por las prohibiciones del «cepo cambiario» tiene el valor de darle forma concreta a las denuncias que desde la prensa independiente se venían haciendo durante años, mientras el aparato comunicacional paraestatal intentaba desacreditarlas.
Y como una imagen vale más que cien palabras, los jueces que hasta ahora llevaban cansinamente las investigaciones sobre estos temas, comenzaron a ponerles fecha y hora a los sospechosos para que desfilen por Tribunales para explicar tanta «bonanza».
Pero el video solo agregó un poco de color a lo que todos sabían. Si algo caracterizó a la «década ganada» es el enriquecimiento sin causa de funcionarios y empresarios amigos del poder. Y como suele ocurrir en estos casos, los protagonistas, que hasta hace pocos meses parecían integrar la más férrea de las cofradías, empiezan a acusarse unos a otros, negándose cual Judas modernos, huyendo del barco que se hunde, demostrando que debajo de su dinero y su ostentación sólo tienen indignidad e impudicia.
Echegaray, que desde su AFIP K persiguió como una Gestapo moderna a los opositores del «modelo», dice que Lázaro «va a terminar preso», Alicia Kirchner asegura que su familia y el ex empleado de Banco más afortunado de la historia «nunca fueron socios», y el propio Báez agrega: «ni Alicia ni Echegaray pueden justificar su patrimonio», lo que recibió la rápida respuesta de la gobernadora, anulándole 24 contratos en su provincia.
De esto trata la lealtad de esta gente. De salvarse a costa de los otros cuando se acabó lo único que en realidad los motiva aunque lo disfracen de épica revolucionaria: la plata y el poder.
Junto a lo de Báez, también se conoció que otro miembro vip del Clan K, Cristóbal López, debe más de 8000 millones de pesos de impuestos que nadie le reclamó. Y no es todo. Muchos jueces parecen haber descubierto de golpe que estamos inmersos en una gran olla de corrupción y dan signos de querer empezar a destaparla. ¿Hubiera sido igual si el Presidente hoy fuera Scioli?
Mientras tanto, los patéticos restos del kirchnerismo buscan desviar la atención y se amontonan para boicotear todo lo posible al nuevo Gobierno. Y también, claro, para «repudiar» la visita de Obama. ¿Quién les habrá otorgado el rol de vigías de la Patria? ¿Qué autoridad moral tienen para hablar de geopolítica los que nos alinearon con Cuba, Angola y Venezuela y nos enemistaron hasta con Uruguay?
Como el alacrán, al kirchnerismo, lo que queda de él, no le importa hundirse junto con todo el país. No puede evitarlo. Está en su naturaleza.


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