Donar médula para salvar vidas

Edición Impresa » 01/05/2016

Cinthia Viviana Stefanini (29), vecina de Villa Aurora, recorre la ciudad con una campaña para concientizar a la gente de la importancia sobre la donación de médula ósea para salvar cuantas vidas se pueda. Con ella, dialogó Mi Ciudad.
«Me inscribí en el registro en enero -dice Cinthia- Doné sangre para que sea analizada en enero de este año. Como las muestras son analizadas en Estados Unidos, tardan aproximadamente seis meses para darme el resultado y poder ser donante. Acá en Argentina no tenemos un laboratorio de tipificación, por eso el 25 de mayo a las 15 horas en Plaza de Mayo habrá una marcha para pedir que se cree un laboratorio de alta complejidad en el país, así no hay que esperar tanto ».
En dichos laboratorios se analiza si el donante es 100% compatible para donar médula a todo aquel que la necesite.
Stefanini decidió ser donante luego de ver un caso en Facebook, «de un chico llamado Lucas que tenía leucemia, en abril de 2015. Lamentablemente en noviembre murió, pero pasaron siete meses desde que fue diagnosticado hasta su muerte y por eso no hay tiempo que perder, no se puede esperar medio año para saber si se puede donar o no. Lucas se podría haber salvado», se lamenta.
La posibilidad de encontrar un donante compatible es de uno en 40.000 y «primero se empieza con los hermanos – explica-, y ahí sólo hay un 25% de chances, por eso se busca alrededor del mundo ya que los bancos de datos son internacionales»
En junio Cinthia tendrá los resultados y de estar todo bien, ingresará a la página del INCUCAI como donante de Médula Osea. «Ahí puede pasar un mes, un año o nunca para que me avisen que encontraron un compatible conmigo y le pueda donar».
El trasplante no es tan complejo y hay dos métodos: «Uno se comienza a hacer cinco días antes, al paciente le ingresan vacunas para que las células madre que están en la médula ósea se movilicen al torrente sanguíneo - explica Cinthia-. De ahí por una maquinaria y por una vena se sacan las células madre y por el otro lado vuelve la sangre que no necesitás. Esas células madre son injertadas al paciente por el torrente sanguíneo. Y después está el otro método que es mediante una punción en la cadera que es donde se encuentra la mayor concentración de médula, se saca casi un litro de médula y se ingresa ese líquido al torrente del paciente que se cura porque recibe glóbulos rojos, blancos y plaquetas que las células madre no están produciendo por alguna razón y como las células donadas son 100% compatibles van a actuar de la misma manera. Para el donante luego la vida sigue normalmente, después de la donación se va a su casa y si es por extracción de médula es con anestesia general y a lo sumo una internación de 24 horas», finalizó.
Pueden donar médula todas aquellas personas de entre 18 a 50 años, con un peso mayor a los 50 kilos, si tuvieron hepatitis A hasta los 11 años. (Luego de esa edad, no). No pueden donar quienes tuvieron hepatitis B o C, enfermedades sexuales, adictos a las drogas, embarazadas y madres luego del año de haber tenido un hijo. «El acto es voluntario, hace bien y lo mejor de todo: salva una vida», concluyó Cinthia.
Más información en www.incuai.org.ar o en vivianastefanini/Facebook.com.


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