Ratifican la denuncia por abuso sexual contra Romero

Edición Impresa » 01/03/2019

El ex concejal varelense y actual senador provincial Jorge Romero sigue en problemas. La joven Stephanie Calo ratificó el mes pasado en la Justicia la denuncia por abuso sexual contra el dirigente de “La Cámpora”.
Calo relata en su presentación que desde 2014 milita en la agrupación kirchnerista de ciudad de Buenos Aires, y que conoció a Romero dos años más tarde, durante un acampe pidiendo la liberación de Milagro Sala. “Fue la primera vez que lo vi –dijo- y después volví a verlo en casi todas las marchas que organizaba la agrupación”, agregando: “en ese tiempo la relación era casi nula, respetuosa de mi parte hacia un referente de la organización en la que militaba”.
Luego, la mujer explaya: “en enero de 2017 un compañero de nombre Gustavo Cáceres me mandó un mensaje diciéndome que estaba con unos amigos que vinieron del interior, si no quería invitar unas amigas y salir con ellos, con la promesa de su parte que no iba a pasar nada que no quisiéramos… Llamé a dos amigas que aceptaron e invitaron a una más…”.
La descripción de los hechos continúa relatando como, después de cenar, el grupo, al que ya se había sumado Romero, fue a bailar a un boliche de Palermo, tras lo cual todos se dirigieron a la casa de Cáceres. “Cuando llegamos a la casa, seguimos tomando cerveza un rato hasta que este se mete en una habitación con una de las chicas. Yo quedé afuera con las otras dos chicas hasta que decidí estar con uno de ellos, a esta altura del relato debo mencionar que en ese momento consentí tener relaciones con uno de ellos. Cuando salgo de la habitación, dos de las chicas se querían ir, yo decido quedarme a esperar a la chica que estaba con Cáceres. Ahí empezó el calvario, quede sola con el chico con el que tuve relaciones consentidas, Romero y otros hombres más. Romero me empieza a decir que yo le tenía que practicar sexo oral a los tres, me encerró en la cocina con cada uno tomándole el tiempo como si yo fuera una trabajadora sexual que los estaba atendiendo. Aclaro que los dos hombres que fueron metidos en la cocina conmigo no hicieron nada conmigo: se vieron tan sorprendidos como yo. Cuando por fin logro salir de esa cocina Romero me agarra y me encierra en el baño con el impidiéndome salir.
Se baja los pantalones, saca su miembro afuera y me empieza a pedir que le practique sexo oral, a lo cual me negué reiteradas veces y le suplicaba que me dejara salir. Le llegué a prometer que otro día lo hacíamos para que me abriera la puerta, golpeé las paredes y la puerta para que alguien me abriera. Nadie me ayudó… Romero no llegó a forzarme a tener relaciones, continuaba con su insistencia sin dejarme salir del baño, hasta que se escuchó que Cáceres salía de la habitación en la que estaba con mi amiga. En ese momento Romero ceja en su actitud, entiendo que alertado ante la presencia de más personas…”


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