Transparencia cero

Nota de tapa » 01/08/2019

El oficialismo rechazó, en el Concejo, la ampliación de las «declaraciones juradas» que los funcionarios están obligados a realizar también en nuestro distrito, y mandó el proyecto -presentado por Nuevo Encuentro y acompañado por Juntos por el Cambio-, al archivo.
Así, una vez más el espacio que responde a Julio Pereyra y al Intendente Andrés Watson cerró otra posibilidad de transparencia, manteniendo en vigencia el sistema actual, que no permite controlar la evolución patrimonial de los que nos gobiernan.
La ordenanza Nº 7836, de 2013, establece la obligatoriedad de la presentación de declaraciones juradas patrimoniales para todos los funcionarios municipales, miembros del Concejo Deliberante y los Juzgados de Faltas. La norma fija que dichas declaraciones deben contener «una descripción integral del estado patrimonial del funcionario, de su cónyuge, con relación a aquellos bienes comprendidos en la sociedad conyugal, y de los hijos a cargo».
Un decreto del Departamento Ejecutivo reglamentó la ordenanza y creó los formularios para esas declaraciones: uno de carácter público, y el otro, privado. El privado, sólo podía hacerse conocer por una resolución judicial. Esto fue interpretado por los autores del proyecto como una desviación del espíritu de la ordenanza.
La deliberada liviandad de los requisitos exigidos significó que, en la práctica, un funcionario pudiera cumplir con la norma simplemente diciendo que poseía «un automóvil» y «una casa», sin mayores detalles, y que, al término de su mandato volviera a declarar lo mismo, aunque el vehículo sea ahora del doble de su valor y se hubiera mudado de un barrio humilde a un country. La norma, de este modo, lejos de servir como contralor, pasó a valer como «blanqueamiento» de una situación que nadie puede verificar.

 

Los vehículos de Watson, las rarezas de Pereyra

 

La declaración jurada del Intendente Watson, en su versión pública, a la que se puede acceder en la Web, al 30 de noviembre de 2018, apenas señala que posee «el 50 por ciento de una casa» –sin especificar valor de la misma- y «el 50 por ciento» de cuatro vehículos, que sólo describe como dos automóviles, una camioneta y un cuatriciclo, sin especificar marcas ni modelos. Watson también informa que es titular de tres cuentas bancarias, una en el Banco Provincia y dos en el Galicia, pero no informa sus montos.
El diputado provincial y todavía «intendente en uso de licencia» Julio Pereyra es un caso particular, porque su declaración jurada local no coincide con la que debió presentar ante la Legislatura. En el formulario presentado en Florencio Varela, aunque debería informar los bienes de su cónyuge, Pereyra sólo dice que posee «un automóvil» al 100 por ciento, y que tiene cuatro cuentas bancarias, una en el Banco Provincia, y tres en el Galicia, una de ellas, en dólares. Pero en la declaración jurada presentada también en 2017, en la Legislatura, sus bienes parecen haberse agrandado de golpe: informa poseer un automóvil valuado en 415.000 pesos, y que su cónyuge posee otro vehículo cuyo valor es de 311.300 pesos. En el rubro «Títulos, Acciones, Fondos Comunes de Inversión», Pereyra dice que su esposa posee un Fideicomiso de ingresos propios por un valor de 1.720.000 pesos.
También informa Pereyra que es titular de un depósito bancario por 315.198 pesos, de un depósito en dólares con «cero pesos», y otro depósito de 14.162 pesos, agregando que su esposa tiene dos depósitos bancarios, uno de ellos por 38.505 pesos y el otro por 1845 pesos. En el apartado «Dinero en efectivo» Pereyra asegura tener 122.500 pesos.

(Ver nota completa en la edición de papel)


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