Rubén Irriguible



Entrevistas » 31/07/2022

Unos minutos antes de la hora acordada para la entrevista, Rubén Irriguible, o «Rubén Aragón, el Caballero del Tango» entra a la Redacción de Mi Ciudad y lo primero que nos cuenta es que nació en Barracas, el 7 de mayo de 1944.

Unos minutos antes de la hora acordada para la entrevista, Rubén Irriguible, o «Rubén Aragón, el Caballero del Tango» entra a la Redacción de Mi Ciudad y lo primero que nos cuenta es que nació en Barracas, el 7 de mayo de 1944. Y no se priva de ponerle música y letra a ese detalle: «Barrio de tango, luna y misterio, calles lejanas, ¡cómo estarán!... Viejos amigos que hoy ni recuerdo, ¡qué se habrán hecho, dónde andarán!».
Muchos lo conocen porque lo vieron cantando en la Casa de la Cultura, o en las «Noches de Tango» que Tito Rodríguez organizaba en el Bingo Varela, o, más lejos en el tiempo, en su época de gloria, cuando integró algunas de esas orquestas de música tropical que hacían giras por todo el país, en escenarios tradicionales e históricos, como el viejo Teatro Roma de Avellaneda, u otros sitios emblemáticos, pero también, como nos lo remarca, «por algunos piringundines», cuando los contrataban para animar las noches de «bailongo».
En su niñez, vivía en Gualeguay 1047, entre Hernandarias e Irala. «Me acuerdo que cuando era pibe, andaba en bicicleta y jugaba en casa, porque para jugar a la pelota era un tronco… El barrio era muy lindo, a mí me gustaba. Y estaba cerca de la fábrica Canale… Ahí iba yo a buscar los bizcochos, y me decían «¿los querés? Si están todos rotos…» ¿Y a mí qué me importaba?... Si eran buenos igual», nos cuenta.
«Al lado de casa estaba Soda Negri, donde trabajaba un viejo que era el dueño del lugar en que vivíamos y que mi papá alquilaba. En la esquina había un vecino que siempre andaba silbando, con una canasta y se llamaba Tino Otero… El decía que yo me acordaba de todo. Siempre tuve mucha memoria», agrega.
-¿De qué trabajaban sus padres?
-Papá trabajaba en una fábrica de acero. Mamá era ama de casa… Tenía una Volcán grandota y ahí hacía de todo. Ella y mi papá siempre jugaban a la lotería. Papá me dijo que se iba a morir un día 9… Y se murió un día 9. El tocaba el piano de oído y también la armónica. Había llegado de España y era aragonés. También tuvo una pizzería en Berazategui.

(ver nota completa en la edición de papel)

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