El ajustazo de Kicillof



Nota de tapa » 30/03/2024

Florencio Varela como gran parte del Conurbano es desde siempre un reducto peronista...

Florencio Varela como gran parte del Conurbano es desde siempre un reducto peronista. Tanto es así que las únicas veces que este distrito -sin tomar en cuenta a los interventores militares- fue conducido por otras fuerzas políticas (la Unión Vecinal de Fonrouge en los 70 o, más atrás en el tiempo por el radicalismo o los conservadores) fue porque el peronismo aún no existía o estaba proscripto. Por eso, a nadie le llamó la atención que, en las últimas Elecciones, en nuestra localidad el balotaje no haya sido ganado por Milei, sino por Massa. Y que en su momento, Axel Kicillof haya arrasado en votos a sus competidores, transformándose esta ciudad en una de las que mayor diferencia logró sobre sus adversarios.
Tal vez por eso, muchos de los votantes del ex Ministro de Economía del kirchnerismo se sintieron decepcionados al recibir las primeras facturas del año y descubrir que, tanto en lo que respecta al impuesto Inmobiliario como al impuesto a los automotores (Patentes) los aumentos superaron el 350 por ciento, excediendo largamente lo anunciado y autorizado por la Legislatura bonaerense.
Lo llamativo es que el gobernador se la pasa despotricando contra el Gobierno Nacional por las medidas de ajuste dispuestas –y anunciadas en la campaña por el triunfante candidato presidencial- pero al mismo tiempo es el responsable de un tremendo tarifazo que abarca a gran parte de los bonaerenses.
Pero no hay otra verdad que la realidad, decía Perón., Y los excesivos montos de los impuestos que ARBA envió a los domicilios bonaerenses causaron preocupación. Simplemente, porque mucha gente no tiene cómo pagarlos.
Y ni que hablar acerca de los usurarios intereses que se aplican por sólo días de retraso en abonarlos.
La voracidad fiscal de Kicillof, que se resiste a bajar el gato público para mantener activo su eterno ejército de ñoquis, no tiene límites. Todo ello, claro, subido al banquito del relato «nacional y popular» y entonando enfáticos -aunque muchas veces ininteligibles- discursos contra el «neoliberalismo».
A los aumentos mencionados, se suman el «anticipo» que multiplicó por cuatro y cobró por adelantado a 254 grandes empresas de la provincia (hipermercados, automotrices, bancos, etc.) en la búsqueda de recaudar más de 150.000 millones de pesos y el confiscatorio aumento del impuesto inmobiliario rural a los productores del campo, que llegó a un 500 por ciento, lo que originó que un abogado y productor ganadero de San Vicente presentara una demanda ante la Justicia. Se trata del doctor Agustín Arechavala, quien pasó a pagar de 100.000 pesos a más de 800.000 pesos, por un campo familiar de 20 hectáreas.
Ante esta situación, el legislador nacional José Luis Espert, que es el presidente de la comisión de Presupuesto y Hacienda en la Cámara de Diputados llamó a no pagar los impuestos: «El aumento de patentes, el aumento de inmobiliario residencial y el aumento de inmobiliario rural no hay que pagarlo. Esto no es una rebelión fiscal al pedo, es rebelión fiscal con sentido común. Los bonaerenses no tienen que pagar el aumento impositivo.
Así como los trabajadores hacen huelga, y los pobres cortan la calle, la única defensa que tenemos los contribuyentes cuando los políticos no nos dan como contrapartida a los impuestos que pagamos algo es no pagar. Y vimos La Matanza inundada, un muerto flotando alegremente en Lanús, todo inundado en el conurbano. No hay que pagar los impuestos que ahora quiere Kicillof, porque no nos da nada. Yo no los voy a pagar. Ni inmobiliario ni rural, porque también soy productor rural», dijo. La postura fue apoyada por el propio Presidente de la Nación, Javier Milei.

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