Por Federico Ahrtz.
En estos días, la justicia avanza sobre un caso que desnuda lo que muchos vecinos intuíamos, desde un área clave de la Secretaría de Hacienda municipal se hurtaba dinero público de manera estratégica, utilizando mecanismos espurios que transformaron las cajas recaudadoras en canales de desvío de nuestros impuestos.
En estos días, la justicia avanza sobre un caso que desnuda lo que muchos vecinos intuíamos, desde un área clave de la Secretaría de Hacienda municipal se hurtaba dinero público de manera estratégica, utilizando mecanismos espurios que transformaron las cajas recaudadoras en canales de desvío de nuestros impuestos.
La investigación habla de 16 millones de pesos faltantes en apenas tres meses de 2024, pero todos sabemos que esa cifra es apenas la punta del iceberg. Lo que hoy se presenta como un número «oficial» seguramente se multiplica por diez si se revisa con seriedad el sistema de recaudación.
Doce funcionarios y empleados municipales van a juicio, acusados de asociación ilícita y defraudación agravada. Sin embargo, para los vecinos esto no es nuevo, lo que aparece ahora es la evidencia de que alguien, en su sano juicio, decidió no seguir sosteniendo el silencio y expuso cómo se manipulan nuestras tasas y se aprovechan de nuestra confianza expresada en el voto.
La situación es grave. Mientras la Secretaría de Hacienda queda en el ojo de la tormenta, el ejemplo que baja desde el Ejecutivo es el de la sonrisa en redes sociales, como si nada pasara. Nadie renuncia, ningún jerárquico da explicaciones, menos la responsable de dicha secretaría.