Otra vez un escándalo con víctimas menores de edad sacude a Florencio Varela.
Otra vez un escándalo con víctimas menores de edad sacude a Florencio Varela. Una investigación a cargo del Fiscal Daniel Ichazo, de Berazategui, descubrió que en el Hogar «Nido de Águilas», de La Capilla, en nuestra ciudad, se habrían estado esclavizando al menos a 13 menores. El lugar había sido noticia hace un par de años al conocerse que internos de la Unidad Penal 54 de nuestra ciudad le habían donado juguetes y muebles confeccionados por ellos.
De acuerdo con los elementos de prueba recolectados, dos mujeres habrían sometido durante un período prolongado a los menores a trabajos y condiciones de vida incompatibles con su edad, su salud y su desarrollo. Ambas mujeres están detenidas y se negaron a declarar en la sede judicial.
Según surge del expediente, los chicos eran obligados a preparar cemento, levantar maderas, piedras y otros elementos pesados, hacer tareas de albañilería, cortar cañas con machetes para construir cercos, juntar en carretillas las heces y desperdicios de 31 perros y dos caballos, cortar pasto, armar bultos pesados y alimentar animales. También debían ocuparse del cuidado y la limpieza de las casas, del mobiliario y de los animales del lugar, todo ello sin asistencia adulta adecuada y bajo condiciones consideradas peligrosas para menores. Estas tareas se extendían durante todo el día e incluso hasta la medianoche, aun con lluvia y a la intemperie. También eran privados de alimento, expulsados al exterior en jornadas de frío o durante la noche si se resistían, y se les prohibía mantener contacto con vecinos o con personas ajenas al lugar para impedir que contaran lo que ocurría. Además, se denunció que eran coaccionados y manipulados en sus relatos ante autoridades judiciales o de supervisión estatal, y recibían golpes, a veces con objetos contundentes, cuando se oponían a realizar esas tareas. Se detectó hacinamiento, suciedad, alimentación deficiente, falta de higiene, episodios en los que algunos chicos dormían junto a los perros, y eran obligados a seguir trabajando inclusive cuando estaban enfermos, sin la atención médica necesaria y sin concurrir regularmente a la escuela, con afectación directa a sus derechos a la educación y a la salud. La investigación también avanzó sobre un presunto encubrimiento agravado.