Fue un hombre especial, al que Dios dotó con dones que puso generosamente al servicio de la gente. Y durante muchos años, le dio paz espiritual a miles de personas, no solo de nuestra ciudad, sino de otras provincias y hasta de otros países, que acudían a verlo en el Campito de la zona rural de Florencio Varela, donde dedicaba su tiempo a escuchar cada pregunta y calmar cada inquietud.
Fue un hombre especial, al que Dios dotó con dones que puso generosamente al servicio de la gente. Y durante muchos años, le dio paz espiritual a miles de personas, no solo de nuestra ciudad, sino de otras provincias y hasta de otros países, que acudían a verlo en el Campito de la zona rural de Florencio Varela, donde dedicaba su tiempo a escuchar cada pregunta y calmar cada inquietud.
El 25 de septiembre, Día de la Virgen del Rosario de San Nicolás, y cuando tenía 70 años, el Hermano Donato Pascual Morel partió de este mundo con la segura satisfacción del deber cumplido, y la certeza de haber reforzado o devuelto la fe a muchos de los que lo visitaron en su tiempo aquí, en la Tierra.
Había nacido en Villa Guillermina, Santa Fe, y se radicó en esta parte del conurbano, para hacer el bien, para brindar esperanza y consuelo a los afligidos.
La noticia de su muerte inundó las redes de mensajes de dolor pero también de agradecimiento, lo que refleja el sello positivo que dejó su paso por este mundo.
Hermano Pascual; gracias por tanto, descanse en Paz.