El año se va terminando y en el que viene los komarquinos vamos a tener que volver a las urnas para elegir al nuevo Lord Mayor del condado.
El año se va terminando y en el que viene los komarquinos vamos a tener que volver a las urnas para elegir al nuevo Lord Mayor del condado. Como suele suceder, el panorama pinta desolador. Por estos pagos, la oferta electoral es tan pobre que nos hace acordar a ese viejo chiste: «¿Qué prefiere? ¿Dunga Dunga o muerte?- Muerte. Pero primero, Dunga Dunga…».
El oficialismo, que ya merece llamarse oficieguismo, porque no ve nada de lo que padece el pueblo, está ante la gran incertidumbre de si va a poder seguir el Doctor Pintita o si van a tener que buscarle un reemplazante, para lo que hay muchos que se están anotando, aunque el que va a levantar el pulgar para bendecir al candidato, si es que hace falta uno nuevo, va a ser el Hombre-sin-labios, previa consulta a su socio, Tito de Catanzaro, que mientras putea al presi por la situación económica sigue llenándose de guita con la teta del Estado Municipal. Por las dudas, toda la galería de olfas de Pintita sigue desplegando su diaria chupada de medias en las redes, no sea cosa de que les corten los suministros. A los Marquistas ya no se los ve ni se los escucha. Les dicen «joyero despistado», porque hacen alianzas pero después las pierden. En cambio a los radichas les dicen «camión viejo», porque ya da lástima cargarlos. Y también «cancha vacía», porque no tienen partido. Lo cierto es que si siguen usando el Comité para vender ropa, dar clases de karate y bailar tango, pronto van a cambiar los retratos de Alem e Irigoyen por los de Kwai Chang Kaine y Virulazo. Por su parte, y a la izquierda de su pantalla, los troskos siguen como siempre. A sus modernas propuestas anticapitalistas ahora les sumaron las marchas en contra de la violencia y a favor de la diversidad enarbolando banderas de países que matan a los gays y lapidan a las mujeres. Ya no los votan ni los que van en su propia lista. Y eso que cada vez que hacen una aparecen los mismos tipos. Y por último, los muchachos de Peluquín Sinley son como esos mimos que vemos en la Costa en época de veraneo: no hablan, pero te hacen reír. Con todo este auge de la IA; ya no se sabe si los que están calentando sillas en el Concejo son los que la gente votó, o sólo son hologramas. Eso sí, para luchar bien fuerte contra la casta, se aseguraron de poner a sus parientes en el primer frente de batalla. Cobrando jugosos emolumentos, claro. No va a ser por amor a la Patria…
El Lobo