EDITORIAL

Herencias y repollos

Editorial » 01/06/2016

Aunque gobernó durante los últimos 12 años, el Peronismo acaba de descubrir la inflación, la inseguridad y el auge de la droga. Y por supuesto, ellos nada tienen que ver con estos asuntos.
Pero la extrema hipocresía de los intendentes, gobernadores y legisladores que fueron partícipes de la destrucción sistemática del país y la provincia no asombra. Está en la esencia de ese partido político intentar recrearse a través de supuestas «renovaciones» o «refundaciones» que le permitan a sus dirigentes hacer lo que tan bien supieron desde siempre: aferrarse desesperadamente al poder cuando les toca ejercerlo, y obstaculizar todo lo posible al que lo tenga, cuando son oposición. Los mismos hombres y mujeres que fueron «peronistas liberales» de la mano de Menem en los 90 se convirtieron en «peronistas de izquierda» en el decanato kirchnerista. Los que se oponían a una «ley antidespidos» y a la doble indemnización cuando eran gobierno, ahora son sus principales impulsores.
Escuchar a Scioli cuestionar la política económica de Vidal o Macri resulta patético. Se trata del mismo personaje que pretendía ser presidente de la Nación luego de haber dejado una provincia quebrada, con un déficit de 21.470 millones de pesos, donde funcionaba una obra social, IOMA, con un desfalco de 1500 millones de pesos, con internaciones fraguadas y escandalosos pagos de subfacturaciones, que en muchos casos triplican a los precios de mercado. Hay que tener una cara muy dura para siquiera abrir la boca después de una gestión tan deplorable, tal vez la peor de la historia en la provincia más rica del país. Eso sí: de acuerdo a sus propias declaraciones juradas, el excandidato K mostró que al menos en lo personal no resultó ser tan malo en las finanzas, ya que su patrimonio creció 1000 por ciento en sólo 7 años. Lo que se dice, un buen discípulo de Néstor y Cristina.
En estos días también se conoció una carta a la gobernadora Vidal firmada por más de 50 intendentes peronistas, en la que manifiestan su «preocupación por los hechos de inseguridad y el crecimiento del tráfico de estupefacientes en toda la provincia».
¿Dónde estuvieron estos preocupados patriotas bonaerenses durante la última década? ¿Nacieron de un repollo en diciembre de 2015? ¿O son altamente responsables de muchos de los males y las miserias que nos aquejan? ¿Lucharon denodadamente contra la delincuencia, la droga y la pobreza en sus distritos, o contribuyeron a esconder estadísticas, proteger malvivientes y apoyar políticas que beneficiaron a los que están al margen de la ley y aplastaron a sus víctimas? ¿Demostraron con honradez y eficiencia estar a la altura de los cargos para los que fueron elegidos, o sumergieron a sus respectivas comunidades en el atraso, la corrupción y el estado de indefensión más grande que se haya vivido en tiempos de democracia?.
Basta de hipocresía. Basta de caretaje. Háganse cargo de su historia, causa fundamental de nuestro presente. Son Perón y Evita, pero también son Isabel, la Triple A de López Rega, los Montoneros, Menem, Néstor, Cristina, Jaime, Lázaro, Aníbal, Boudou y los barones del conurbano.
Y sobre todo, basta de quejarse porque se hable de la «herencia recibida», cuando estuvimos doce años soportando a sus líderes recordándonos el 2001.


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