Egresados a Bariloche, por vía aérea



Edición Impresa » 01/07/2018

Con gorrita y remeras de colores, llenan de volantes y promesas a los alumnos de cuarto y quinto año en la puerta de los colegios: son los promotores de lo que cuentan, será el mejor viaje de sus vidas.
Aunque los primeros grupos de chicos y chicas comenzaron a viajar en los años cincuenta, fue en la década del setenta con el programa «Feliz domingo», de Silvio Soldán que se terminó de popularizar la modalidad y el destino: un viaje para todo el curso a San Carlos de Bariloche.
Este año, inflación mediante, San Carlos de Bariloche no ha perdido su fuerza. Lo apuntala el imaginario colectivo que han ido construyendo a lo largo de los años, las diversas generaciones de estudiantes.»Nos terminó favoreciendo el alza del dólar porque los destinos del exterior aumentaron mucho su tarifa. Florencio Varela es igualmente un distrito que siempre elige Bariloche», comentó Gastón, coordinador desde hace años de viajes de egresados.
Viajar a Bariloche nunca fue barato, es un paquete completo de una semana con pasajes, pensión completa, excursiones, entradas a boliches, traslados y seguro médico. Las empresas turísticas aseguran que los precios son altos porque para poder realizar este tipo de viajes deben contar con un permiso especial que habilita a menores y un seguro que cubra a cada uno de los adolescentes., entre otras cosas. Los valores varían en función de las actividades elegidas, el medio de transporte y especialmente dependiendo de la época. Los chicos que viajan esta temporada del Instituto Santa Lucía le contaron a Mi Ciudad: «pagamos 36 mil pesos el viaje con todo incluido y en avión ida y vuelta, la mayoría de las empresas nos pasaron un presupuesto similar»; mientras tanto, los que están contratando para viajar en 2020 dialogan sobre un valor de 57800 pesos, comentó Rodrigo, un coordinador que viaja este año con algunos pre egresados de la ciudad. Un precio nada barato, teniendo en cuenta que cuesta casi lo mismo por persona que viajar a New York.
Tal vez en otras ciudades sea diferente, pero en Florencio Varela puede más la tradición que el dinero, y excursiones más o menos, bailes y rifas de por medio, nadie cambia a Bariloche como destino, aunque se presenten otras opciones tentadoras si bien distintas como Brasil o México por precios similares e incluso inferiores.
Estos últimos años el tradicional viaje al sur del país sufrió un gran cambio: se comenzó a operar en avión principalmente por el mal estado de las rutas. «Empezamos a operar un charter exclusivamente para estudiantes, en dos horas y media están arribando a destino», señaló Gastón, supervisor de ventas de una importante empresa. Además, agregó Martín, un compañero, «los chicos debían soportar un día de viaje de ida y otro de vuelta, más la previa que hacen antes de la salida y las paradas, no duermen casi por 13 días. De esta manera, reducimos los tiempos».

Los egresados en primer lugar no aceptaban la idea del avión, ya que la experiencia de fiesta en el micro viene desde hace años. Entonces, comentaron los que saben, vendían el vuelo solo para la vuelta, hasta que sobre todo los padres, entendieron que el aéreo «además de más rápido es más seguro y no por eso menos divertido. Muchos chicos tienen su primera experiencia volando junto a sus compañeros, es muy emocionante» comentó Rodrigo, un coordinador.
¿Cómo cuidan a los adolescentes? ¿Están verdaderamente capacitados? Gastón, coordinador y supervisor de ventas de una de las empresas más importantes del país, asegura que la compañía les otorga capacitaciones constantemente, desde maniobras de salud hasta manejo de grupo. Esta empresa utiliza un novedoso sistema de pulseras inteligentes: «No podés entrar a boliches que no te correspondan, con sólo aproximar un smartphone sobre la pulsera con chip RFID que se le coloca a cada pasajero al comenzar su viaje, se obtienen todos sus datos y accesos a los diferentes lugares que visite». Lo cierto, de todas formas, es que los coordinadores superan los 21 años y apenas algunos cursos para hacerse cargo de decenas de adolescentes inexpertos durante varios días.
La tecnología cambió gran parte de las tradiciones de este viaje de antaño, hoy existen páginas web interactivas y distintas redes sociales para ir compartiendo el viaje minuto a minuto con padres y amigos, incluso para descargar las fotos del viaje gratuitamente. Los adolescentes de 2018 están mucho más informados y comunicados entre sí que generaciones anteriores, lo que evita muchas veces incumplimientos. «A nosotros no nos va a pasar como a mi hermana, si no cumplen con algo, al toque me comunico con mis viejos», nos vociferó Camila, alumna del Sagrado Corazón.
Hoy el Estado tiene otra intervención en el tema: la Ley Nº 26.208 de Turismo Estudiantil que regula los contratos de viajes de estudio, y fiscaliza la actividad de las agencias y empresas dedicadas a este rubro. La norma exige que los aspirantes a coordinadores (antes llamados Juniors) tengan 18 años, secundario finalizado y estén libres de antecedentes penales. Además, los acompañantes de las empresas, los que van a venderles el viaje de egresados y quienes acompañan y contienen a los chicos deben realizar un curso de RCP y primeros auxilios y tienen prohibido consumir alcohol y facilitárselo a los egresados: «Se les realiza un examen psicotécnico para entrar y toxicológicos durante el viaje, es una exigencia de la Secretaria de Turismo de la Nación» informó Gastón, coordinador de viajes.

 

La estrategia de venta

Allá por los noventa un video de venta de viaje, los calcos y pulseritas y una o dos remeras por grupo que a veces se sorteaban, además de mostrar el micro con el que supuestamente se iba a viajar, era todo el capital con el que un promotor de viajes contaba, pero su artillería más pesada era «pegar onda con los pibes y las chicas, muchas veces las empresas buscaban gente simpática y linda más que capacidades», nos relató un ex coordinador de viajes.
Más adelante a mediados de 2000, con la aparición de los mp3 y los primeros celulares con cámara y color, muchas empresas intentaban vender el viaje con sorteos de esos productos y mochilas, remeras y merchandising.
Actualmente las compañías de egresados los llevan a algún programa de televisión muy visto, como Showmatch de Marcelo Tinelli, y aclaran: «aunque no compren el viaje con nosotros». Las charlas sobre el viaje son en heladerías o restaurantes donde los chicos comen gratis, una estrategia para que todo el grupo asista y escuche lo que les ofrecen.

 

Las sombras detrás del sueño: allá lejos y hace tiempo

A mediados de los 90, Maximiliano Vizcaino fue coordinador de empresas de viajes de egresados como Rio Estudiantil, compañía de micros larga distancia que decidió dedicarse al turismo de egresados. «Entré a la empresa por encontrarme en un boliche con quien fue mi coordinador de curso el año anterior», nos dijo.
Y le contó a Mi Ciudad cómo era la travesía.»Primero eras Junior, ibas con un coordinador ya experimentado para aprender todo del viaje, muy relajado todo, después comenzaron a exigirnos cursos de primeros auxilios, un manual de coordinación, vestimenta adecuada y la prohibición total de consumir alcohol en el viaje».
¿Cómo era el salario de aquella época? «¡No teníamos sueldo! Ganábamos según carisma, de acuerdo a cuánto adicional pudiéramos venderles a los chicos: foto con el perro, fotos grupales, Vhs que era casi obligación comprar uno por persona, arreglos con las fábricas de chocolates.» «¿Qué clase de arreglos, había trampa?» «y… algunas sí. Por ejemplo se Intentaba que los chicos tuvieran algún día libre, para poder venderles excursiones que no hubieran contratado, ya que un porcentaje de esa venta iba directo a los coordinadores. Todo extra que se pudiera vender tenía un porcentaje para él, y ese porcentaje era su sueldo.
Maximiliano relató que las escuelas grandes como el Santa Lucía y el Sagrado Corazón siempre tenían el mejor viaje porque todos querían poder llevarlas, y se les cumplía todo lo prometido: hotel, micro, boliches pactados. Lamentablemente las escuelas más pequeñas muchas veces no tenían la misma calidad de viaje y agregó «No había el control que seguramente debe haber hoy».
Actualmente el sueldo sigue siendo bajo en los coordinadores que no tienen carrera en las empresas. Ninguno de los entrevistados quiso decir de cuánto se trataba, incluso la mayoría son empleados en negro y solo cobran por la temporada de trabajo, información que fue respondida mediante evasivas y pocos datos a Mi Ciudad.
Con algunos cambios y al parecer mayores responsabilidades, este año Bariloche espera un excelente temporada, y los chicos anhelan lo que seguramente será una de las etapas más recordadas.


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