EL OTRO VOS

El secreto de Marteen

El otro vos » 01/08/2019

Cuando terminé la escuela y me concentré en pensar por mis propios medios, me gustaba creer que los humanos estábamos hechos de polvo y usábamos un traje de cuerpo que lo estiramos, lo adelgazamos, lo vestimos, lo maquillamos y a la noche lo dejamos descansar en una bici fija o en una silla, estiradito para que repose y se mantenga sin arrugas. Así a la noche, el traje respira de toda esa presión social y nosotros somos nosotros, no hablamos, no escuchamos. De ese modo, todo lo que le pasaba a ese cuerpo es del traje y no propio. Los lamentos son del traje, así como las enfermedades y el estrés.
Sin embargo, extendí, con un poco más de años, el escepticismo a la salud. Aquello que me daba igual, ahora me da miedo. Porque todo puede ser un síntoma de algo más grande que está creciendo adentro mío y como las peores cosas, lo hace en silencio. Por eso escucho demasiado al cuerpo y la sensibilidad se transforma en dolor en cuanto googleo síntomas. Si estoy en un buen momento (y se entiende por esto aquellos en los que me encuentro no pensando en que me duele algo y el resultado de eso puede ser mortal), pienso que ese momento se trata del ojo del huracán, la calma antes de la catástrofe. Entonces ahorro energías para eso. Me olvido de disfrutar y me acuerdo a la noche cuando ya es muy tarde para haber vivido ese día.
Hace unos meses, vi algo que me cambió la cabeza para siempre. El nadador Olímpico Maarten Van der Weijden nadó por una ruta de canales por 11 ciudades en Holanda en el tradicional circuito de Friesland (que en invierno se hacía patinando). Un monstruo de dos metros con las manos del tamaño de todo mi torso, venció al cáncer y ahora armó este evento para demostrar a cualquiera que es posible. El acontecimiento se transmitió por televisión y duró cuatro días: tuvo más repercusión que la salida de Gran Hermano de Marianela Mirra. Un tipo nadando, recaudó 3,9 millones de euros para la lucha contra el cáncer. Intenté buscar más sobre su enfermedad, y encontré bastante. Inclusive, encontré mucho más sobre su enfermedad que de su carrera como nadador.
Sin embargo, no hay sitio de Internet en español que haya levantado la hazaña de 2019. Los únicos sitios en español que hablan sobre esto son los portales del año pasado. Hasta en Perú publicaron algo en 2018: Nadó durante 55 horas y ahora muestra las consecuencias en su cuerpo [FOTOS]. El exitismo de la prensa estaba más interesado en Maarten, el holandés con fallos, con marcas en el cuerpo que casi se muere dos veces: una de cáncer y otra por haber nadado 55 horas.
No obstante, mi sorpresa llegó cuando vi las fotos. La piel toda envejecida, los pies corrugados. Él, el nadador más grande del mundo, el que superó al cáncer y luego fue campeón olímpico de los 10km, estaba en una camilla con el traje de neopreno, desinflado como un globo de helio a un mes de haberlo comprado. Por primera vez vi el traje, el mismo que pensaba que era imposible, estaba deshecho en todas sus formas y todos lo estaban mirando, sorprendidos. Este es el secreto del holandés, lo descubrí, pensé. Apagué la computadora y llamé a una amiga que sabe de mi teoría de los trajes. Le mandé las fotos y estuvo de acuerdo en que en aquel momento algo salió mal y el traje mostró quien era en verdad Maarten. Aun más triste fue cuando los periodistas dijeron que su médico no le permitía hablar.
Después de esto pensé que es hora de hacernos cargo de cómo cuidamos el traje, como lo adornamos y a quién queremos que ese escudo de piel y huesos, represente. Y cuidado, cuidado. Porque si alguna vez el otro reacciona de forma impropia, irracional o absurda, puede que ande teniendo que poner su traje a reposar un poco.


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