HISTORIAS DE VARELA

Recuerdos del Varela Junior



Historias de Mi Ciudad » 02/03/2026 02/03/2026

Días pasados al borronear unas cuartillas que el Director de Mi Ciudad tuvo la gentileza de publicar, iba involucrando en la misma el nombre de Varela Junior..., el viejo y glorioso Varela Junior. El de don Irineo Sosa, el de Anastasio Villar, de Antonio Barbalán, Jorge Dreyer, Salvador Robertazzi...

Días pasados al borronear unas cuartillas que el Director de Mi Ciudad tuvo la gentileza de publicar, iba involucrando en la misma el nombre de Varela Junior..., el viejo y glorioso Varela Junior. El de don Irineo Sosa, el de Anastasio Villar, de Antonio Barbalán, Jorge Dreyer, Salvador Robertazzi...
El de la casaca «blanquiverde» humedecida por la transpiración de Schiantarelli, Morando, Julio Devincenzi, Riquelme, Horizonte, Melzi, en la canchita que mi abuelo Pedro Pagani prestaba en 25 de Mayo y «Las vías» y que tuvo su crespúsculo con la batalla campal, en aquella casi final por el ascenso a la 1ra. «B», con Nacional de Adrogué.
Después de la Avenida Sarmiento y Vicente López, con Oscar Zuccarino, Angel Cafferata, el «Chocho» Robertazzi, Meljem Ganem y donde junto al traslado a su último destino (Corrientes, Vicente López, Belgrano y Quintana) empezaron a mover la redonda los Lambardi, los Cabello, la habilidad de Romito y el «Grillo» Devincenzi (maestro de penales). La calidad de «Chito» López y atrás, el corazón de Casariego y la voluntad inclaudicable de José Luis Ganganelli, con su récord aún no superado : «en doce minutos sacó lesionados a tres adversarios», y eso que de chico se había quebrado una pierna al caer del techo de «La Patriótica», en un intento de «colada» para el cine dominguero.
Y en el medio de la cancha, metiendo leña a la caldera ese fogonero incansable, recio pero noble, cacique auténtico que se llamó Amadeo Ganem.
En estos recuerdos no puedo dejar de mencionar a un ídolo mío, crack auténtico, de sutil gambeta, inteligente, hábil.
Se llamó Ricardo Luz (Dau o «Lala») a quien sólo le faltaron 20 cm. de altura y haber podido ir a un club grande, para ser tapa de «El Gráfico».
Cien nombres faltan en la lista, pero es imposible poder nombrarlos a todos, sin caer en imperdonables omisiones de dirigentes y jugadores que brindaron todo su entusiasmo para engrandecer al «Viejo Club», vecino del desaparecido Cine «Palais», luego en Dr. Sallarés (Humberto 1º) y la Avda. San Martín y Moreno, lugar que finalmente le está quedando chico y donde el empuje maravilloso de Anastasio Villar, cristalizó el magnífico Gimnasio que es orgullo de la Ciudad y lo siguieron muchos otros que continuaron su obra, ahora con mucha gente joven, algunos descendientes de viejos luchadores como Guarasci, Dreyer, etc. que junto a Irineo Sosa, Celsio Cibeira, Abel López, si pudieran escaparse del más allá, para darse una vueltita por el club de sus amores, verían a los pibes en las canchas de tenis, o zambulléndose en el natatorio, peloteando en el mágnifico frontón o haciendo dobles en el Gimnasio, sonreirían al ver que no trabajaron en vano y que muchos están recogiendo lo que ellos sembraron y regaron con el sudor de su frente, de su esfuerzo y a veces con lágrimas de amargura, fruto de la incomprensión de los que critícan, pero no trabajan.
No se ofendan los muchos que no menciono; no quise hacer una historia que llevara muchas páginas, sólo pretendí rendir mi homenaje al Decano de los clubes de nuestra Ciudad, a los hombres que pusieron todo su entusiasmo en los cargos directivos, y a los que enfundados en la casaca tradicional, pusieron alma y corazón por su divisa y lavaron su transpiración tras las luchas domingueras, «en la vieja casilla» de dos picos que almacenó y acuñò las ansias y los sueños de cracks, de cien muchachos varelenses y terminó sus días, triste y olvidada, «cerquita de la Estación Claypole», añorando los gritos de los pibes, en las tardes que se perdieron en el tiempo.

Chichín Pagani

(Mi Ciudad,
31 de julio de 1980).


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