Reclamo en Don Orione



Edición Impresa » 01/06/2026 01/06/2026

Vecinos del barrio Don Orione denuncian una situación que ya no admite más demoras. Desde hace mucho tiempo conviven a diario con calles en mal estado, pozos peligrosos y barro constante que dificulta la circulación y afecta directamente su calidad de vida.

Vecinos del barrio Don Orione denuncian una situación que ya no admite más demoras. Desde hace mucho tiempo conviven a diario con calles en mal estado, pozos peligrosos y barro constante que dificulta la circulación y afecta directamente su calidad de vida.
Según indicaron a Mi Ciudad, el reclamo N° 2911766, iniciado hace ya medio año, sigue sin resolverse. A pesar de los reiterados llamados, las respuestas son siempre las mismas: se repite el número de reclamo sin brindar soluciones concretas. Esto no solo genera frustración, sino también una profunda sensación de abandono por parte de las autoridades responsables.
En este contexto, se suma el reclamo 3000555, correspondiente a una vecina que vive justo frente a uno de los pozos más críticos, ubicado en la calle León XIII, entre Perón y Antártida. Su caso refleja con claridad la gravedad del problema: no se trata solo de una incomodidad, sino de una dificultad diaria para transitar, ingresar a su vivienda e incluso recibir servicios básicos como ambulancias, remises o recolección de residuos.
Solo hay un pedazo de asfalto justo donde se encuentra la EES N° 4, en León XIII y San José.
«Cuando llueve no podemos salir, esto es un barrial. Ya hicimos reclamos, fotos, llamados… y nadie viene», señalan los vecinos.
Los días de lluvia el barro se vuelve protagonista, imposibilitando el paso de peatones y vehículos, generando riesgos de caídas, accidentes y afectando la rutina de familias enteras, incluidos niños y adultos mayores.
A esta problemática se suma otro factor que los vecinos consideran clave: la circulación constante de camiones de gran porte debido a la presencia de fábricas importantes en la zona. Según relatan, el tránsito pesado agrava notablemente el estado de las calles, generando nuevos pozos y profundizando los ya existentes.
Frente a esta situación, en reiteradas ocasiones las propias empresas o mediante gestiones ante el municipio, se ha intentado una solución provisoria cubriendo los pozos con escombros. Los vecinos advierten sobre un riesgo aún mayor: muchas de esas piedras quedan de forma puntiaguda y, cuando llueve, quedan ocultas bajo el agua. Esto provoca que los conductores no puedan verlas, generando roturas en los vehículos, ruedas pinchadas e incluso autos que quedan atascados en medio de la calle.
«No es solo barro, es peligroso. Hay autos que se rompen, gente que no puede salir, y nadie da una solución definitiva», expresan con preocupación.
El cansancio es evidente. La paciencia se agota. Y la pregunta sigue siendo la misma: ¿cuánto más deben esperar para que se garantice algo tan esencial como poder vivir dignamente?


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