Varela, zona narco



Nota de tapa » 01/09/2026 16/10/2026

Otra vez, los narcos sembrando el terror en un barrio. Otra vez, la muerte. Otra vez, la impunidad, y los funcionarios sin asumir sus debidas responsabilidades.

Otra vez, los narcos sembrando el terror en un barrio. Otra vez, la muerte. Otra vez, la impunidad, y los funcionarios sin asumir sus debidas responsabilidades. Florencio Varela se convirtió en los últimos años en un lugar lamentablemente habituado a los crímenes vinculados al narcotráfico. Desde la Masacre de Senzabello, en 2017, con dos chicas asesinadas cuyos cuerpos quedaron tirados en medio de la avenida -y otras dos heridas, de las que nunca más se supo nada tras sobrevivir al atentado- hasta la tortura y el crimen de tres jóvenes en septiembre pasado, en la casa de una dirigente docente de la ciudad, pasando por enfrentamientos a tiros entre bandas enemigas como el recordado tiroteo en el barrio San Rudecindo y asesinatos nunca aclarados –incluido uno de un policía en un allanamiento, ocurrido este año-, hasta los episodios de agosto en el barrio San Francisco, nuestra localidad parece no tener nada que envidiarle a algunas de las zonas más peligrosas de Colombia o México.
Y al igual que en aquellos lugares, la connivencia entre traficantes, policías y políticos sobrevuelan las sospechas de la gente de bien, alarmada por la desprotección a la que se ve sometida en estos tiempos.
«Todos saben dónde se vende y quién la vende, pero acá hay muchos entongados», dice a Mi Ciudad un vecino de una de las zonas donde se produjo un sonado episodio hace pocos meses que pide reservar su nombre, aunque las declaraciones bien podrían aplicarse a cualquier barrio varelense.
Lo ocurrido en San Francisco dejó en evidencia principalmente la total ausencia del estado municipal y de las fuerzas de seguridad en su labor de custodiar la vida y la integridad de nuestros vecinos. La sucesión de los hechos se dio de una manera abrumadora y terrorífica: un auto que se detiene y desde el cual una ametralladora dispara contra tres jóvenes trabajadores que están en la puerta de una casa esperando materiales para una construcción, lo que refuerza la teoría de una «equivocación» en sus objetivos por parte de los sicarios, aunque también hay quienes aseguran que las muertes de inocentes son una maniobra deliberada de los narcos para marcar territorio y atemorizar a los residentes en su «zona de influencia». Una de las víctimas muere en el acto, otra cuando estaba en el Hospital Mi Pueblo, donde aún sobrevive la tercera. Una turba de vecinos indignados apedrea a la policía y ataca otra casa del barrio, señalando que ese era el lugar en el cual se vendía la droga, la prenden fuego, y matan a cuchilladas a una mujer que estaba ahí, dejando seriamente herido a un hombre que la acompañaba, aunque al parecer no eran los dueños de casa, sino sus parientes. Entre los atacados, también hubo guardias comunales y hasta bomberos voluntarios que acudieron a sofocar las llamas que consumieron la vivienda.

Y después de todo, el silencio, demasiado largo, hasta que en la tarde del lunes, tres días más tarde, el intendente Watson dio a conocer un comunicado en el que, como siempre, le echó la culpa al gobierno nacional, al que le exigió «que asuma la responsabilidad que le compete el control de nuestras fronteras… que no puede ser un territorio permeable por donde entra la droga que después se cobra vidas en nuestros barrios». La reproducción de la «carta abierta» en los distintos portales de la zona, entre ellos, el Facebook Diario Mi Ciudad, originó una verdadera avalancha de repudios hacia el jefe comunal, tal vez como nunca antes había ocurrido con una manifestación pública del mandatario. Tal fue la repercusión negativa, que apenas veinticuatro horas más tarde la oficina de Prensa Comunal dio a conocer que Watson mantuvo un encuentro con el ministro bonaerense de Seguridad, Javier Alonso, para «multiplicar y reforzar los mecanismos de seguridad en el territorio». La gacetilla agrega que el intendente «exigió un fortalecimiento de los patrullajes, operativos, allanamientos en urgencia, investigaciones y controles vehiculares con la misión de interceptar rodados en las diferentes regiones del partido». Muchas palabras para poca acción. Si bien se anunció que hay detenidos, habrá que ver cómo avanza la investigación.
Lo cierto es que aunque Watson le quiera endilgar la culpa a Milei, Florencio Varela es tierra de nadie, y territorio narco, desde hace años, mucho antes de que el líder libertario sea Presidente. A eso hay que sumarle que el peronismo gobernó la provincia durante 35 de los últimos 43 años, y gobernó Florencio Varela desde el retorno de la Democracia, en 1983.
Como síntesis y conclusión, nada más claro que las palabras de Javier Herrera, el padre de Franco, uno de los jóvenes asesinados en los hechos del barrio San Francisco: «me dicen que me van a llevar a hablar con el Fiscal, que me van a llevar a hablar con Watson, ¿De qué carajo me sirve, si a mi hijo no me lo devuelve nadie?».


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