¿Qué paso con la planta asfáltica de Varela?



Edición Impresa » 02/02/2026 21/03/2026

En 2013, la Municipalidad de Florencio Varela inauguró con entusiasmo la «Planta de Producción Asfáltica de Ingeniero Allan» sociedad anónima mixta, municipio y privado, una obra que se presentó como un hito en la gestión vial, sí, querido vecino, como HITO.

En 2013, la Municipalidad de Florencio Varela inauguró con entusiasmo la «Planta de Producción Asfáltica de Ingeniero Allan» sociedad anónima mixta, municipio y privado, una obra que se presentó como un hito en la gestión vial, sí, querido vecino, como HITO. Con capacidad para producir entre 30 y 50 toneladas de concreto asfáltico por hora, equivalentes a dos cuadras asfaltadas por día, la expectativa era que en doce años el distrito pudiera contar con más de 8.700 cuadras nuevas.
Sin embargo, la realidad es muy distinta. Según relevamientos recientes y reclamos vecinales, más del 50% de las calles del distrito siguen sin asfaltar o con asfaltos deteriorados. Barrios como Bosques Norte, San Ricardo Rojas, La Capilla, Villa Brown, Ingeniero Allan y San Jorge continúan con calles de tierra, mostrando la distancia entre la capacidad instalada y la ejecución efectiva.
La teoría de las políticas públicas señala que toda acción estatal debe evaluarse en tres dimensiones, el diseño, es decir, la claridad de objetivos y la coherencia con las necesidades sociales. La implementación, es decir, la capacidad de transformar recursos en resultados concretos y la evaluación de impacto, donde la medición de efectos reales en la vida de la población.
En el caso de la planta asfáltica de Florencio Varela, el diseño fue ambicioso, pero la implementación quedó a mitad de camino y el impacto es prácticamente nulo. La política obtiene una «mala calificación», porque no logró cumplir con su propósito central, mejorar la infraestructura vial y garantizar accesibilidad en los barrios.
Un análisis comparativo muestra que el «asfalto» ofrece rapidez y menor costo inicial, mientras que el hormigón garantiza mayor durabilidad y resistencia. La Facultad de Ingeniería de la UNLP recomienda combinar ambos según el tipo de vía, asfalto en calles barriales y hormigón en avenidas y accesos principales. Sin embargo, en Varela ni siquiera se alcanzó un estándar mínimo de cobertura, lo que evidencia la falta de planificación estratégica.

La paradoja es evidente, Florencio Varela forma parte de una provincia con potencia petrolera e industrial, pero en los barrios se vive la frase popular, en casa de herrero, cuchillo de palo. Somos productores de insumos, pero no logramos garantizar asfaltos básicos para la vida cotidiana.
Si la planta hubiera funcionado como se prometió, más de 8.700 cuadras podrían estar asfaltadas. La brecha entre discurso y hechos coloca a los funcionarios responsables bajo una evaluación crítica, la gestión pública no puede sostenerse en anuncios sin resultados.
La teoría de políticas públicas enseña que la legitimidad del Estado Municipal se construye en la capacidad de cumplir lo que promete. En Florencio Varela, la planta asfáltica se convirtió en un símbolo de lo contrario, una política pública con mala calificación, que desnuda la falta de planificación, control y compromiso con los vecinos.
Sepa usted vecino, que cabe aclarar que la planta asfáltica, como el pitec es una sociedad mixta entre el municipio y un privado, parece que esta práctica tan común de la gestión es mala yunta. Este es también el Florencio Varela que no miramos.


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