Por Carlos Straub
María Gabriela Faggiano, profesora de arte, artista plástica y realizadora, habló con Mi Ciudad sobre sus últimas actividades que incluyen una destacado trabajo que sigue divirtiendo a los más chicos a pesar del paso de los años: los títeres.
María Gabriela Faggiano, profesora de arte, artista plástica y realizadora, habló con Mi Ciudad sobre sus últimas actividades que incluyen una destacado trabajo que sigue divirtiendo a los más chicos a pesar del paso de los años: los títeres.
-¿En qué estás, Gabriela?
-Estoy realizando una obra infantil inspirada en la vida de Frida Kahlo, con títeres de boca y varilla, llamada «La Casa Azul».
-¿Y de qué trata?
-En el mágico jardín de la Casa Azul de Frida, ella comparte una tarde especial con su inseparable mono Fulang. Entre juegos, recuerdos, humor y emoción ambos emprenden un viaje por los momentos más significativos de la célebre artista mexicana. A través de diálogos dinámicos y llenos de imaginación, Frida revive su infancia, sus sueños, los desafíos que marcaron su existencia, la pasión por la pintura y la fuerza que encontró para transformar el dolor en arte.
-¿Cómo se te ocurrió esto y donde empezaste?
-Como docente de arte artista plástica todo se inició en la docencia. Recuerdo más vívidamente el Colegio Madre Teresa. Siempre me fascinaron los muñecos y el arte textil junto a una bella docente que partió muy tempranamente, Cecilia Yáñez. Con ella siempre armábamos las fiestas de GAIA y ella me animaba y estimulaba mucho en esos momentos.
-Y con esta novedad, ¿qué le proponés al público que te ve por primera vez?
-Mi propuesta parte desde mi experiencia pedagógica que me llevó a realizar guiones de teatro, de objetos que son guiones con mensajes para la niñez con valores para la educación, la salud, el bullying, igualdad de género y superación con resiliencia. En el caso de Frida Kahlo, más allá de su conocimiento biográfico.
-La respuesta del público ¿cambia cuando vé ahora títeres o es la misma que teníamos nosotros en su momento?
-Yo salgo del títere tradicional de guante y teatrillo, manejo más la construcción al estilo muppet de boca y varilla con dimensiones más que importantes, tratando de impactar en la forma y color, direccionándolo hacia lo teatral.
-¿Vos los construís?
-Si. Es pura magia. Ellos van tomando su personalidad a medida que los voy construyendo, tienen alma pero sin contaminar. Es parte de un ritual donde me vuelvo niña y todo es real y posible en mi mundo de marionetas, fue un instinto creciendo mucho en estos últimos años. Quizá herencia de mi abuela, Blancanieves, fotógrafa, pintora y restauradora de marionetas y muñecas en Caballito: hasta su nombre era de cuentos…